Dos adolescentes murieron este domingo a la madrugada tras protagonizar un violento choque de motocicletas mientras participaban de una carrera clandestina en el acceso a la localidad de La Leonesa, sobre la Ruta Provincial Nº 56. Las víctimas tenían 15 y 16 años.
El hecho ocurrió alrededor de las 4.20 y tuvo un antecedente inmediato que vuelve aún más grave el episodio: horas antes, efectivos de la Comisaría de La Leonesa habían desplegado un operativo preventivo precisamente para desalentar las picadas ilegales que se realizaban en la zona y evitar una tragedia anunciada.
Durante ese procedimiento, la Policía secuestró dos motocicletas y demoró a tres adolescentes —dos de 17 años y uno de 16— que luego fueron restituidos a sus padres tras labrarse las actuaciones correspondientes. Sin embargo, mientras el personal policial continuaba con tareas administrativas derivadas del operativo, otro grupo de jóvenes regresó al mismo sector con la intención de retomar las carreras clandestinas.
Aproximadamente una hora y veinte minutos después, esa conducta derivó en el choque frontal entre dos motocicletas, con un saldo fatal. Ambos adolescentes murieron en el lugar como consecuencia del brutal impacto. Por tratarse de menores de edad, las autoridades no difundieron oficialmente sus identidades, en resguardo de sus familias.
Personal de la Policía Científica y de la Justicia provincial trabaja en las pericias técnicas para determinar la mecánica del siniestro, establecer la velocidad a la que circulaban los rodados y deslindar responsabilidades. No obstante, el caso vuelve a poner en evidencia una problemática que se repite en distintas localidades del Chaco: las carreras ilegales protagonizadas por menores, la circulación sin controles efectivos y la escasa conciencia sobre los riesgos extremos que implican estas prácticas.
Desde fuentes policiales señalaron que los operativos buscan preservar la integridad física de los jóvenes, pero admitieron que la reanudación de las picadas pese a los controles expone límites claros en la prevención y abre interrogantes sobre el rol del entorno familiar, social y comunitario frente a estas conductas reiteradas.
La tragedia generó una profunda conmoción en La Leonesa y zonas aledañas. En redes sociales, vecinos y familiares expresaron su dolor, pero también cuestionaron la persistencia de estas carreras ilegales, la falta de conciencia de los adolescentes y la necesidad de políticas más firmes y sostenidas que eviten que hechos como este se repitan.

