Un intenso temporal sorprendió la tarde de este miércoles a la localidad de Margarita Belén y dejó al descubierto la precariedad de una obra habitacional recientemente entregada por el intendente Javier Martínez. Las fuertes ráfagas de viento derribaron árboles y provocaron daños en distintas estructuras edilicias, entre ellas varias viviendas nuevas que sufrieron la voladura total de sus techos de chapa en medio de la lluvia.
Las unidades afectadas formaban parte de un plan nacional destinado a adultos mayores, que preveía el uso de las viviendas bajo la modalidad de comodato y la existencia de espacios comunes para asistencia terapéutica y recreativa, incluida una piscina. El complejo debía ser administrado por el PAMI.
La obra había quedado inconclusa a mediados de 2023, tras la interrupción del programa nacional durante el gobierno de Alberto Fernández. Posteriormente, la Provincia inició gestiones para conseguir financiamiento y reactivar los trabajos, tal como ocurrió con un emprendimiento de características similares en Presidencia Roque Sáenz Peña.
Sin embargo, en ese contexto, el municipio decidió avanzar de manera unilateral: el intendente tomó control de la obra y adjudicó las viviendas aún inconclusas, bajo el compromiso de los beneficiarios de finalizarlas con recursos propios.
El Gobierno provincial denunció esa adjudicación y la ocupación de las casas como ilegales, y mantiene un reclamo judicial para que se le restituya el control del complejo.
El temporal dejó en evidencia las consecuencias de esa decisión. Las cubiertas, montadas sobre construcciones a medio terminar, no resistieron la fuerza del viento y fueron arrancadas de cuajo, desplazándose varios metros.
A pesar de la violencia del fenómeno climático, no se registraron personas lesionadas. No obstante, los daños reabren el debate sobre la legalidad, la seguridad constructiva y la responsabilidad política detrás de una obra que, lejos de brindar soluciones, terminó expuesta ante la primera tormenta fuerte.

