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marzo 5, 2026

Carnes en rojo: Paty y Tres Arroyos en riesgo crítico

El sector cárnico argentino atraviesa una de las crisis más profundas de las últimas décadas y el inicio de 2026 encuentra a frigoríficos y procesadoras al borde del colapso. Cierres de plantas, suspensiones, despidos, deudas millonarias y caída de la producción configuran un escenario crítico que afecta a actores emblemáticos como Granja Tres Arroyos y los frigoríficos Euro, Bernasconi y Pico, este último perteneciente a Ernesto “Tito” Lowenstein, creador de las hamburguesas Paty.

El deterioro se aceleró en los últimos dos años y responde a una combinación de factores: desplome del consumo interno, retracción de las exportaciones —especialmente hacia China—, fuerte ingreso de carne importada, suba de costos laborales e imposibilidad de acceder a financiamiento. El resultado es un entramado productivo cada vez más frágil, con consecuencias directas sobre el empleo y las economías regionales.

El caso más visible en el rubro avícola es el de Granja Tres Arroyos, la principal productora del país. En las últimas semanas, cerca de 300 trabajadores de su planta de Pilar realizaron paros intermitentes ante la falta de pago de salarios y parte del aguinaldo. La empresa viene de cerrar la planta Becar, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, y de desmantelar por completo esas instalaciones, trasladando equipos y maquinaria.

La firma había anunciado que concentraría sus operaciones en la planta La China, integrando allí a los empleados de Becar y regularizando los pagos. Sin embargo, eso no ocurrió: continuaron los atrasos salariales y comenzaron a circular versiones sobre un eventual cierre de La China, lo que pondría en riesgo al menos 700 puestos de trabajo. Desde el sindicato señalan que la empresa arrastra conflictos desde 2025, año marcado por problemas productivos y la activación de un procedimiento preventivo de crisis.

Detrás de este deterioro aparece un factor clave: la pérdida del mercado chino tras los brotes de gripe aviar de 2023, que implicó para la compañía la caída de exportaciones por unos 160 millones de dólares. Las posteriores suspensiones sanitarias redujeron entre 25% y 33% los envíos al exterior, afectando de lleno la estructura comercial. En ese contexto, Granja Tres Arroyos también cerró instalaciones en Tristán Suárez, adquiridas tiempo atrás a Cresta Roja. En el sector circulan versiones sobre una posible venta a Tyson Foods, firma que ya controla el 34% de la empresa, aunque las negociaciones parecen hoy estancadas.

En la carne vacuna, el cuadro es igual de alarmante. El frigorífico Pico, ubicado en Trenel, La Pampa, pasó de faenar unos 600 animales diarios a apenas 50. La empresa mantiene suspendidos a unos 450 trabajadores y acumula deudas superiores a los 30.000 millones de pesos, de los cuales 9.000 millones corresponden al Banco de La Pampa. A esto se suman más de 1.000 cheques rechazados, según datos del Banco Central. La fuerte caída de las exportaciones, nuevamente con China como principal factor, terminó de hundir la operatoria.

Situaciones similares se repiten en otros establecimientos. En Euro, en Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe, los empleados llevan más de tres meses sin cobrar y, ante la falta de respuestas, un grupo de operarios decidió instalarse con sus familias dentro de la planta. En Bernasconi, también en La Pampa, el frigorífico local avanzó con despidos masivos mientras se aguarda la llegada de capitales chinos que permitan reactivar la producción.

Según estimaciones del sector, al menos diez plantas frigoríficas redujeron o directamente paralizaron actividades durante 2025. Los datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) confirman el trasfondo del problema: el año pasado las exportaciones cayeron 7% interanual, con una menor demanda de China, que aun así concentró cerca del 70% de los envíos. La faena retrocedió 15% en diciembre y el consumo interno per cápita de carne vacuna se ubicó en torno a los 42 kilos anuales, uno de los niveles más bajos en décadas.

A este escenario se suma el impacto de las importaciones. En 2026 podrían ingresar hasta 120.000 toneladas de carne vacuna desde Brasil, un récord histórico, luego de las más de 60.000 toneladas importadas en 2025. El fenómeno también golpea a la cadena porcina: el año pasado se importaron 4.600 toneladas de carne de cerdo brasileña, principalmente bondiola. La presión externa, combinada con el aumento de insumos y del precio del capón, hundió la rentabilidad del sector a mínimos históricos, según el IERAL de la Fundación Mediterránea.

Con ventas en caída, costos en alza y sin acceso a crédito, los frigoríficos argentinos enfrentan un presente asfixiante y un futuro incierto. La crisis ya no es episódica: se consolidó como un problema estructural que amenaza con redefinir el mapa de la industria cárnica nacional si no aparecen cambios de fondo en el contexto económico y comercial.