La planta “La China” de Granja Tres Arroyos, en Concepción del Uruguay, quedó con la producción totalmente paralizada tras la decisión de los trabajadores de sostener un paro hasta que la empresa pague lo adeudado: la segunda quincena de diciembre y el 50% del aguinaldo 2025. El conflicto, que mezcla atraso salarial, pagos en cuotas incumplidas y temor por la continuidad laboral, ya tiene impacto directo sobre una de las principales fuentes de empleo industrial de la ciudad.
Qué se reclama y qué dice la empresa
El reclamo central es salarial: el personal denuncia que no cobró completo lo que corresponde a fin de 2025 y que el esquema de pagos fraccionados dejó de cumplirse. Desde el gremio describen una situación de “hartazgo” porque las deudas se acumulan y los trabajadores se atrasan con alquileres, tarjetas y servicios.
Miguel Klenner, secretario general del STIA en Concepción del Uruguay, sostuvo que la compañía argumenta falta de fondos, pero cuestionó la lógica: el circuito productivo sigue existiendo (ingreso de pollo, faena y salida a mercados) y sin embargo el pago no aparece. En esa línea, el sindicalista resumió la bronca con una imagen simple: “el pollo entra, se faena y sale… pero la plata no aparece”.
El conflicto también expone tensiones internas sobre cómo sostener la operación: según fuentes sindicales, la empresa intentó mover carga a otras plantas donde sí hay actividad, mientras La China permanece detenida por la medida de fuerza.
Una planta parada, una ciudad en alerta
Las cifras varían según la fuente, pero el punto no: el paro compromete a una dotación grande para la escala local. Hay medios y organizaciones que hablan de más de 700 puestos directos en riesgo, y otros que ubican el universo de trabajadores cerca de 1.000 en el complejo de Concepción del Uruguay. En cualquiera de los casos, es un golpe al corazón económico de la ciudad.
En la práctica, el freno no es simbólico. Medios locales describen que la empresa dejó de ingresar pollos para faena, lo que equivale a apagar una máquina que suele procesar volúmenes altos por día. Y cuando una planta así se detiene, el ruido se siente en toda la cadena: contratistas, transporte, comercios, consumo y, sobre todo, hogares que dependen de un sueldo que no llega.
El trasfondo: crisis, achique y la ausencia del Estado en la foto
Este paro no aparece de la nada. En el último tiempo se acumularon antecedentes: cierres y reestructuraciones, como el caso del frigorífico Béccar (anexo a La China) y la posterior reorganización del personal. Sindicatos y medios locales mencionan pérdidas de empleo que, sumadas, rondan varios cientos de puestos.
En ese marco, el Sindicato de la Carne apuntó también a la falta de intervención política visible: sostuvo que ningún funcionario provincial “de la ciudad” se habría contactado con el gremio o con los trabajadores para interiorizarse del conflicto, algo que interpretan como indiferencia frente a un problema social evidente.
La foto de estas horas es incómoda: salarios atrasados, producción frenada y una escalada de medidas en evaluación. En Concepción del Uruguay, el resultado inmediato es incertidumbre, y en el mediano plazo la pregunta es otra: si una empresa puede seguir faenando y moviendo mercadería, ¿por cuánto tiempo puede sostener que “no hay plata” sin que alguien, en algún despacho, se haga cargo del impacto?

