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marzo 5, 2026

La Eurocámara frenó el acuerdo UE–Mercosur y lo envió al Tribunal de Justicia: ratificación en pausa por hasta dos años

El Parlamento Europeo votó este miércoles 21 de enero de 2026 frenar la ratificación del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur y remitirlo al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) para que revise su compatibilidad con los tratados comunitarios. La moción se aprobó por un margen mínimo (334 votos a favor y 324 en contra; hubo 11 abstenciones, según agencias) y abre un paréntesis que, por plazos habituales del propio tribunal, podría extenderse entre 18 y 24 meses.

El paso judicial llega días después de la firma política del paquete UE–Mercosur en Paraguay, que incluye un Acuerdo de Asociación y un “acuerdo comercial interino” pensado para permitir aplicación anticipada de la parte comercial.

Qué objetó el Parlamento y por qué lo judicializa

El núcleo del planteo no es “más o menos comercio” sino la arquitectura legal. En el debate se cuestionó la base jurídica elegida para el acuerdo y, en particular, un “mecanismo de reequilibrio” del pacto. Los impulsores sostienen que ese diseño podría chocar con los tratados de la UE y, además, habilitar la ratificación de capítulos comerciales sin pasar por todos los parlamentos nacionales, un punto altamente sensible dentro del sistema europeo.

La Comisión Europea rechazó ese diagnóstico. Su vocero Olof Gill afirmó que “las cuestiones planteadas… no están justificadas” y dejó explícito que Bruselas considera posible aplicar el acuerdo de manera provisional mientras espera el dictamen judicial, aunque esa vía también puede abrir un costo político interno.

Qué implica para el Mercosur y para Argentina mientras dura la pausa

En términos prácticos, la decisión introduce incertidumbre en el calendario: aunque el Ejecutivo europeo busque una aplicación provisional, el envío al TJUE convierte la ratificación en un proceso con riesgo jurídico y plazos imprevisibles. Eso, por sí solo, enfría decisiones comerciales y reduce previsibilidad para sectores exportadores que miran a Europa como mercado, desde alimentos hasta manufacturas.

El acuerdo UE–Mercosur apunta a eliminar más del 90% de los aranceles entre ambos bloques, lo que explica por qué la discusión europea es tan intensa: del lado sudamericano empuja el interés exportador; del lado europeo conviven apoyos industriales con una oposición fuerte encabezada por Francia, que advierte por el impacto sobre sus productores agropecuarios. Con la remisión a la Justicia, esa disputa no se cierra: se traslada a un terreno donde el tiempo juega como actor principal.