Un motociclista mayor de edad cayó este sábado desde una pasarela de alto nivel sobre la Ruta Nacional 16, a la altura del kilómetro 15, y fue trasladado de urgencia al hospital Julio C. Perrando. El hecho ocurrió cerca de las 12:30 y activó un operativo de Policía Caminera y emergencias. Mientras se investigan las causas, desde el Perrando indicaron que el paciente ingresó lúcido y quedó bajo observación, con diagnóstico de traumatismo de cráneo.
El accidente: impacto con la baranda y caída al vacío
Según reconstrucciones publicadas por medios locales, el conductor circulaba por el tramo ascendente de la pasarela cuando impactó contra la baranda de seguridad y cayó junto con la moto desde una altura aproximada de cinco metros. Al llegar los efectivos, el hombre se encontraba inconsciente y fue trasladado en una ambulancia (interno 6828) al centro de salud para estudios y atención médica.
El parte del Perrando y la hipótesis de falla mecánica
Con el correr de las horas, se reportó información sanitaria del Perrando: el paciente habría ingresado lúcido, sin requerir asistencia respiratoria mecánica, y con estudios iniciales sin hallazgos en cráneo y tórax, aunque quedó en observación por traumatología y cirugía. También se menciona que el propio motociclista habría dicho que se quedó sin frenos antes de caer, un dato que por ahora forma parte de lo que se investiga.
Una pasarela “peatonal” usada por motos y un riesgo que se vuelve rutina
El punto donde ocurrió el hecho es descrito como un sector de alto tránsito y uso cotidiano. La pregunta incómoda, pero inevitable, es por qué una estructura pensada para cruce peatonal termina funcionando como vía de circulación para motos: si hay controles, señalización efectiva o medidas físicas que lo impidan, claramente no están alcanzando.
La caída de este sábado no es un “accidente inevitable”: es el resultado de una combinación peligrosa de hábitos, falta de prevención y una infraestructura urbana que muchas veces se gestiona recién cuando alguien termina en una camilla. Ahora quedan las pericias, pero el riesgo estructural y la ausencia de disuasión real ya están a la vista.

