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abril 20, 2026

Cuatro días sin colectivos en el Gran Resistencia: el conflicto se destrabó al mediodía, pero el costo lo pagó la gente

El paro total de colectivos en el Gran Resistencia se extendió durante cuatro días y dejó a miles de usuarios sin transporte público durante todo el fin de semana. La UTA Chaco confirmó que el servicio se restablecía este lunes 12 de enero al mediodía, una vez acreditados los salarios adeudados a los choferes.

Qué pasó y por qué se frenó el servicio

La medida de fuerza se disparó por el incumplimiento en el pago de los haberes de diciembre. En los hechos, el conflicto giró alrededor de una liquidación incompleta: distintas coberturas informativas señalaron que se había abonado solo una parte del salario y que faltaba completar el resto para destrabar el paro.

Este lunes, la UTA sostuvo el mismo criterio que sostuvo desde el arranque: si no cobraban, no había colectivos. Y cuando el depósito finalmente impactó, se anunció la vuelta del servicio desde el mediodía (con la advertencia de que, si no se acreditaba en tiempo y forma, la medida podía reactivarse).

Fin de semana sin transporte: lo “normal” es el abandono

Acá no hay épica sindical ni “inconvenientes operativos”: hubo una ciudad entera funcionando a los empujones. Desde el jueves 8 de enero (cuando el paro tomó fuerza) hasta el lunes 12, el área metropolitana quedó sin un servicio esencial. Y el dato político es simple: tardaron días en resolver algo que, para el usuario, se reduce a una pregunta brutalmente básica: “¿puedo ir a trabajar, estudiar o atenderme?”.

El transporte público no puede depender de que un viernes a la tarde “capaz se paga” y si no, que la gente se arregle caminando, pagando remís o perdiendo el día.

Responsabilidad política: Zdero es el último responsable

Las empresas podrán alegar falta de recursos y el gremio defenderá el salario (ambas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo). Pero la responsabilidad de que el sistema no colapse es del Gobierno provincial.

El propio tratamiento mediático del conflicto expuso el núcleo del problema: la resolución dependía de aportes y decisiones que involucraban al Estado provincial para completar el esquema de pagos y destrabar la prestación. Cuando el servicio se cae cuatro días seguidos, no es “un tema entre privados”: es una falla de gestión.

Zdero podrá decir que heredó un lío (clásico deporte argentino), pero gobernar es justamente evitar que lo “heredado” se convierta en rutina. Y si el transporte del Gran Resistencia puede dejar sin colectivos a la gente todo un fin de semana por un salario impago, lo que está roto no es solo una negociación: es la autoridad política que debería anticiparse, intervenir y garantizar el servicio.