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junio 4, 2026

Miente, miente, que algo quedará


Milei difundió un saludo de fin de año cargado de afirmaciones discutibles, Volvió a manipular cifras a su antojo

El presidente Javier Milei difundió su saludo de fin de año a través de un breve video grabado en la Casa Rosada y publicado en redes sociales. El mensaje, de apenas unos segundos, volvió a apoyarse en cifras oficiales presentadas de manera parcial y en afirmaciones que no resisten un análisis riguroso de los datos económicos y sociales disponibles.

“Habiendo terminado los dos primeros años de gestión puedo decir orgullosamente que hemos cumplido con todas nuestras promesas de campaña. Estamos bajando la inflación, estamos terminando con la inseguridad, hemos sacado a más del 30 por ciento de los argentinos de la pobreza, es decir, hay 14 millones de argentinos menos en la pobreza y estamos empezando a crecer”, afirmó el mandatario, antes de cerrar con el habitual lema libertario.

Sin embargo, el contenido del discurso presenta múltiples falacias y omisiones. En materia inflacionaria, el propio Gobierno provocó en diciembre de 2023 una brusca duplicación del índice mensual, que pasó del 12 al 24 por ciento tras la fuerte devaluación inicial. Si bien la inflación se desaceleró luego de ese salto, el costo de vida se mantiene persistentemente por encima del dos por ciento mensual, con picos recurrentes en períodos estacionales como el cierre del año. Lejos de una tendencia descendente sostenida, la inflación continúa elevada para los ingresos reales de la población.

El propio Milei llegó a sostener que hacia mediados de 2026 la inflación “dejará de existir”, una proyección que hoy carece de respaldo empírico. La imposibilidad de perforar el piso del dos por ciento mensual pone en evidencia los límites del esquema económico aplicado hasta el momento.

En cuanto a la inseguridad, las estadísticas nacionales muestran niveles relativamente estables desde hace años, lo que contradice el discurso oficial que describe a la provincia de Buenos Aires como un “baño de sangre”. De ser cierta esa caracterización, el impacto debería reflejarse en el promedio nacional. Argentina continúa registrando una de las tasas de homicidios más bajas de la región, un dato que precede largamente a la actual administración y que desarma la narrativa de un deterioro abrupto en los últimos dos años.

El apartado más controvertido del mensaje presidencial es el referido a la pobreza. Las cifras oficiales del Indec son crecientemente cuestionadas, del mismo modo que ocurrió con la medición de inflación. La pobreza está estrechamente vinculada al empleo y, en ese terreno, los datos no acompañan el optimismo presidencial: no se registra una reducción significativa del trabajo informal, la tasa de desempleo se mantiene elevada y el cierre de empresas se ha intensificado. El empleo registrado, además, mostró un retroceso marcado durante los últimos dos años, agravado por el impacto de la devaluación de fines de 2023 sobre los salarios reales.

Aun en el escenario hipotético de que la reducción del 30 por ciento en la pobreza fuera correcta, se trataría de un umbral que ningún gobierno logró perforar de manera sostenida en las últimas décadas, lo que relativiza la supuesta magnitud del avance. Más que un cambio estructural, los datos exhiben una persistencia de los problemas de fondo que el discurso oficial elude.

El saludo de fin de año, lejos de ofrecer un balance honesto de la gestión, volvió a mostrar una construcción discursiva basada en la selección conveniente de cifras y en afirmaciones que no se condicen con la realidad económica y social que atraviesa la mayoría de los argentinos.

Fuente: Página 12