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marzo 5, 2026

Suspenden a 90 choferes del transporte en el Gran Resistencia y la UTA denuncia que el “preventivo de crisis” ya está vencido

La crisis del transporte público en el área metropolitana del Gran Resistencia volvió a pegar donde más duele: el empleo. En las últimas horas, las empresas ERSA Urbano y TCM aplicaron suspensiones que, según el gremio, alcanzan a entre 40 y 50 trabajadores por firma (unos 90 en total), en varios casos sin goce de haberes hasta enero de 2026.

Qué pasó: suspensiones y alerta empresaria por una crisis “sin precedentes”

Las suspensiones se dan en un escenario que las concesionarias describen como crítico. La cámara empresaria del sector (CETACH) convocó a exponer una situación “grave y sin precedentes” y volvió a apuntar a un combo conocido: falta de actualización/reconocimiento de costos operativos desde hace más de un año, caída sostenida de pasajeros y escaso control sobre alternativas informales de transporte, con riesgo directo para la continuidad del servicio y las fuentes laborales.

La respuesta del gremio: rechazo formal, acuerdo vigente y disputa por la legalidad

La UTA Chaco rechazó formalmente las suspensiones y las calificó como ilegales y sin causa justificada. Presentó notas dirigidas al presidente de CETACH, Gustavo Larrea, y a la Dirección Provincial del Trabajo, cuestionando que las empresas pretendan sostener la medida en una crisis “no debidamente comprobada” y, además, amparándose en un procedimiento preventivo que el sindicato considera ya vencido.

El gremio también recordó que el 17 de diciembre de 2025 firmó un acuerdo con las empresas que garantizaba estabilidad laboral (sin suspensiones ni despidos sin causa) y advirtió que la selección de personal suspendido no respetaría los criterios que fija la Ley de Contrato de Trabajo para estos casos.

Qué puede pasar ahora: tensión, posible conflicto y un Estado que no aparece

Por ahora, la Subsecretaría de Transporte no emitió una postura pública sobre el conflicto, mientras el sindicato analiza medidas y el sector empresario insiste con la gravedad del escenario. Si no hay una intervención rápida que ordene números, controles y reglas del sistema, el cierre de año deja al transporte en modo cuenta regresiva: trabajadores con ingresos cortados, empresas presionando por ajustes y usuarios a la espera de si mañana hay colectivos… o hay paro.