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marzo 5, 2026

La solucion final de Milei: el Gobierno “disuelve” la ANDIS y la baja al Ministerio de Salud

El Gobierno nacional anunció este martes 30 de diciembre de 2025 la disolución de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) como organismo descentralizado y el traspaso de sus funciones al Ministerio de Salud, bajo el rango de Secretaría. La explicación oficial habla de “orden”, “control” y “eficiencia”. La lectura política es más incómoda: después de los escándalos y denuncias que salpicaron al poder, la respuesta no es reconstruir la institución sino borrarla como agencia y concentrarla en el Ejecutivo.

Cerrar la agencia para cerrar el problema

Cuando un área queda embarrada por denuncias graves, un camino es abrirla a controles independientes, publicar contrataciones, auditar con trazabilidad pública y corregir el sistema sin esconderlo. El Gobierno eligió otro: disolver la ANDIS como ente con autonomía y “bajarla” al Ministerio de Salud.

En la práctica, esto funciona como una salida política de manual: si la agencia era el foco del escándalo, se elimina la agencia y se relanza el área con otro nombre y otra estructura. No es una solución técnica, es una solución de poder: menos autonomía administrativa, más centralización y control directo del Ejecutivo sobre un sistema sensible (pensiones, CUD, prestaciones). Y encima con el sello de “reordenamiento” para venderlo como limpieza.

El jefe de Gabinete Manuel Adorni anunció el cierre de ANDIS en conferencia de prensa.
El elefante en la sala: escándalos, Karina Milei, Martín Menem y la pregunta inevitable

El anuncio llega después de una seguidilla de episodios que pusieron a la ANDIS en el centro de sospechas de corrupción y armado de cajas. En ese contexto, se mencionó públicamente a figuras del círculo político más alto, incluida Karina Milei, y a Martín Menem. El Gobierno puede decir que todo fue una operación o una exageración, pero el dato duro es que el área quedó contaminada.

Y acá aparece la pregunta que no se puede esquivar: si el problema era la corrupción, ¿por qué la salida es concentrar el área en el mismo Gobierno que está bajo sospecha por esa corrupción? La medida puede ser vendida como “más control”, pero también puede leerse al revés: más discrecionalidad, menos autonomía y menos posibilidad de que la política de discapacidad funcione con reglas claras, transparentes y auditables desde afuera.

Qué cambia para Chaco y el Litoral

En Chaco y el Litoral, el organigrama importa por tiempos y por capacidad de respuesta. Si el traspaso significa “más auditoría” pero sin equipos, sistemas y plazos, la consecuencia suele ser una sola: demora.

Qué mirar desde el territorio, desde ya:

  • Pensiones no contributivas y revisiones: si la centralización se traduce en trámites más lentos o en cortes de hecho por demoras, el impacto es inmediato en hogares que ya viven al límite.
  • CUD: cualquier ruido administrativo se siente en turnos, renovaciones, validez y acceso a derechos asociados (transporte, prestaciones, apoyos).
  • Prestadores y pagos: si se aprietan controles sin garantizar circuitos rápidos y previsibles, el daño lo paga el paciente, porque los prestadores se caen o restringen cupos.
  • Federalismo real: en el NEA y el Litoral la oferta es más frágil y las distancias pegan más. Lo que en Buenos Aires es una demora, acá es peregrinación.

El Gobierno promete que no recorta y que “ordena”. Perfecto: se verá rápido. Si enero y febrero traen menos vueltas, menos trabas y más respuestas, fue eficiencia. Si trae más centralismo, más burocracia y el clásico “vuelva la semana que viene”, entonces no era orden: era una jugada de control político para tapar el barro con un cambio de cartel.