Brigitte Bardot, actriz y cantante francesa que se convirtió en uno de los rostros más influyentes (y discutidos) del siglo XX, murió este domingo a los 91 años. La noticia fue confirmada por la Fondation Brigitte Bardot, que comunicó “con inmensa tristeza” el fallecimiento de su fundadora y presidenta.
Del estrellato a la leyenda cultural
Bardot estalló a escala global con Et Dieu… créa la femme (1956), dirigida por Roger Vadim, una película que incomodó a censores y fascinó a públicos con una mezcla de libertad, sensualidad y desafío a los moldes de época. Reuters la retrata como un “quiebre” en la imagen de la heroína clásica, y ese impacto explica por qué su figura se volvió algo más grande que su filmografía.
En los años siguientes consolidó su lugar en el canon del cine europeo, con títulos como Le Mépris (El desprecio) de Jean-Luc Godard y un estatus de “mito pop” que desbordó la pantalla.

El giro animalista que definió su segunda vida
En 1973, con 39 años, se retiró del cine y redireccionó su fama hacia el activismo por los animales, un cambio que no fue una pose de celebridad sino un proyecto de décadas. La fundación que lleva su nombre recuerda hitos tempranos de esa militancia (como su reclamo televisivo en 1962 por el aturdimiento antes del sacrificio) y el viaje de 1977 a la banquisa para defender a las crías de foca, una imagen que terminó siendo emblema de esa etapa.
La Fondation Brigitte Bardot, creada en 1986, afirma que hoy trabaja en decenas de países y que su “Arche de BB” llegó a recibir miles de animales, convirtiéndose en una de las organizaciones más visibles de la causa en Francia.

Admiración, controversia y una despedida sin relato único
Como suele pasar con los íconos grandes, Bardot no dejó un legado “prolijito”. En sus últimos años fue cuestionada por sus posiciones políticas y declaraciones públicas, que le valieron condenas judiciales en Francia (Bardot fue condenada con multas cinco veces por “incitación al odio racial” en Francia, principalmente por comentarios sobre musulmanes y minorías y apoyó a la política ultraderechista Marine Le Pen, a quien definió como la "Juana de Arco del siglo XXI"). En paralelo, este domingo llegaron homenajes de figuras políticas francesas, incluido el presidente Emmanuel Macron, que la despidió como una figura asociada a una idea de “libertad”.
Sobre el deceso, la fundación no detalló lugar ni circunstancias en su comunicado. Medios franceses indicaron que murió en la mañana en Saint-Tropez, en su residencia de La Madrague.
La muerte de Brigitte Bardot cierra una era: la del star-system europeo capaz de fabricar mitos que, incluso cuando se vuelven incómodos, siguen obligando a discutir cine, política, moral y celebridad. Para bien o para peor, Bardot fue exactamente eso: imposible de meter en una sola caja.

