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marzo 6, 2026

Quema récord, robo en vivo: siete policías detenidos por desviar droga que debía ser destruida en Colonia Benítez

En lo que debía ser una postal “histórica” del combate al narcotráfico en Chaco, la escena terminó en escándalo: siete efectivos de la Policía provincial quedaron detenidos, acusados de apropiarse de estupefacientes que estaban destinados a la incineración, en un operativo ordenado por la Justicia Federal y ejecutado bajo supervisión en el Polígono Policial de Colonia Benítez.

Un operativo presentado como “cierre del circuito”

La quema de estupefacientes había sido mostrada como un procedimiento clave para sacar definitivamente de circulación sustancias secuestradas en investigaciones judiciales. En esa línea, el operativo fue presentado como un “hecho histórico” por autoridades provinciales, con participación de organismos federales y provinciales en la supervisión.

En Colonia Benítez se destruyeron grandes volúmenes de drogas: más de tres toneladas de marihuana y ochenta kilos de cocaína.

La maniobra: detención en flagrancia y causa federal

De acuerdo con la información publicada este viernes 19 de diciembre, los siete detenidos pertenecen a la División Drogas Peligrosas y fueron descubiertos “en flagrancia” durante el propio procedimiento, con intervención de Gendarmería Nacional por delegación de la Justicia Federal.

Sobre el volumen exacto de lo sustraído, las fuentes señalan que el “detalle fino” (pesaje y cantidad) quedó bajo reserva judicial, aunque se investiga la apropiación de estupefacientes que debían ser destruidos.

En paralelo, el ministro de Seguridad, Hugo Matkovich detalló medidas inmediatas dentro de la fuerza (sumario, suspensión y retención de haberes), mientras avanza la investigación judicial.

El golpe institucional: “la confianza no va a ser la misma”

El jefe de la Policía del Chaco, Fernando Romero, admitió el impacto interno: habló de un retroceso en términos de prestigio y reconoció que la confianza de la Justicia “no va a ser la misma” tras lo ocurrido, aun cuando insistió en que hay que “seguir avanzando”.

Desde el Órgano de Control Institucional (OCI) se confirmó el inicio de un sumario administrativo con suspensión preventiva, retención de haberes y retiro del arma reglamentaria y credencial policial para los involucrados.

El dato más crudo es el que no necesita adjetivos: si el operativo buscaba mostrar control, el escándalo mostró otra cosa. Y la confianza, esa que cuesta años construir, en Chaco hoy quedó tirada en el piso, como evidencia mal custodiada.