En Santa Fe, el consumo en supermercados en 2025 se movió en modo “supervivencia”: un rebote interanual mínimo, pero en un nivel que sigue siendo de los más bajos desde 2015. El dato no es un chisme económico: es el termómetro de cuánto rinde el sueldo cuando llega la caja del súper.
Un rebote que no cambia la foto
Un informe del Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe muestra que, entre enero y septiembre de 2025, las ventas reales en supermercados quedaron 19% por debajo del mismo período de 2015. Hubo una mejora interanual leve frente a 2024 (alrededor de 1,1%), pero no alcanza para revertir la caída larga.

Septiembre marcó el piso y el consumo se “achica”
El mismo relevamiento señala que septiembre fue el nivel más bajo de toda la serie analizada, en línea con un consumo que se enfría y se vuelve más selectivo. En criollo: se compra lo indispensable, se posterga lo demás.
Cambia el carrito: más comida, menos “extras”
A medida que cae el gasto total, alimentos y bebidas ganan peso dentro del ticket (más proporción del presupuesto puesta en lo básico), mientras rubros no esenciales pierden terreno. Es la versión doméstica de “ajuste”, sin necesidad de discursos.

