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abril 20, 2026

Promesas electorales: Ferro hizo campaña contra las candidaturas testimoniales y ahora deja su banca para ser ministro de Zdero

El gobernador Leandro Zdero tomó juramento este jueves a Julio Ferro como nuevo ministro de Gobierno, Justicia, Trabajo y Derechos Humanos, en el marco del enésimo “reordenamiento” del gabinete provincial. El detalle no menor: Ferro fue cabeza de lista de Chaco Puede + La Libertad Avanza, electo diputado provincial, y su banca será ocupada por Edgardo “Tati” Reguera. Es decir, el principal abanderado contra las candidaturas testimoniales termina protagonizando, en los hechos, justo eso.

Del paladín anti-testimoniales al ministro de Gobierno

La escena institucional fue prolija: a las 8 de la mañana, en el Salón de Acuerdos de Casa de Gobierno, Zdero tomó juramento a Ferro y a Diego Gutiérrez, que asume en Desarrollo Humano. El comunicado oficial habló de “actualizar la estructura” y de una “nueva etapa” en la gestión. Ferro reemplaza a Jorge Gómez y se presenta como un “hombre de gestión” dispuesto a estar “donde le toque” dentro del esquema del Ejecutivo.

En paralelo, NEA Hoy y otros medios recordaron el dato clave: Ferro fue elegido diputado provincial en las legislativas del 11 de mayo y su lugar en la Legislatura quedará ahora para el siguiente en la lista, Edgardo “Tati” Reguera. Es decir, el primer candidato de Zdero, al que se le había asignado el rol de técnico fuerte en la Cámara, dura menos en el rol legislativo que una sesión preparatoria.

Lo que decía en campaña sobre las candidaturas testimoniales

El problema no es solo el movimiento de piezas: es el archivo. Durante la campaña, Zdero y su equipo construyeron buena parte del discurso sobre la idea de que “ningún candidato de Chaco Puede + La Libertad Avanza es testimonial, todos van a asumir”, frase que el propio gobernador repetía en entrevistas radiales, diferenciándose del justicialismo y de lo que presentaba como “candidaturas de familia” y estafas al electorado.

Ferro fue más lejos: en un video difundido en redes, explicaba que estaban “presentando un proyecto para tratar de eliminar las candidaturas testimoniales”, porque implican engañar a la gente, y en otra intervención las calificaba como una falta de respeto al votante, una burla a la ciudadanía.

Incluso se lo promocionó como el “paladín” contra las candidaturas testimoniales, el que pedía que todos los candidatos firmaran un compromiso de asumir sus bancas. El mensaje era claro: Chaco Puede + La Libertad Avanza venía a terminar con esa práctica y a “marcar una diferencia moral” frente al peronismo y sus listas.

Cuando el discurso choca con la práctica

Hoy el cuadro es bastante menos épico. El primer candidato de la lista oficialista, presentado como el hombre que iba a empujar “cambios estructurales” desde la Legislatura, deja la banca antes de empezar a legislar en serio para pasar al gabinete, mientras su lugar lo ocupa el siguiente en la lista. En los papeles, el armado esquiva la etiqueta formal de candidatura testimonial; en la práctica, para el votante que creyó que Ferro iba a defender sus intereses desde la Cámara, el resultado es el mismo: votó a uno y le legisla otro.

La contradicción no es menor, porque no se trata de un cambio silencioso sino de alguien que construyó su perfil público denunciando exactamente este tipo de maniobras. Cuando el que hablaba de “engañar a la gente” termina acomodándose en un cargo ejecutivo a días de jurar como diputado, el archivo deja de ser una anécdota y se convierte en prueba de coherencia (o de su ausencia).

Más allá de las explicaciones técnicas que puedan ensayar desde el oficialismo sobre “necesidad de gestión” o “dinámica del contexto”, el mensaje político que queda flotando en el Chaco es bastante simple: la palabra empeñada en campaña vuelve a tener fecha de vencimiento corta.