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marzo 6, 2026

Lo que el capitalismo salvaje necesita

Mas del 90% de las familias con deudas

La presión financiera sobre los hogares volvió a intensificarse y dejó en evidencia la falta de medidas oficiales para aliviar el deterioro del crédito.

Según el último Informe sobre Bancos del Banco Central, la morosidad de las familias volvió a subir en septiembre y marcó un récord histórico desde que existen datos comparables. Fue el undécimo incremento consecutivo en el nivel de irregularidad, una señal de agotamiento del bolsillo que contrasta con un Gobierno que insiste en celebrar la estabilidad nominal sin atender el creciente deterioro de la economía real.

El informe detalla que la irregularidad crediticia de los hogares avanzó del 6,6% al 7,3%, el nivel más alto desde enero de 2010.

El deterioro volvió a concentrarse en los dos frentes donde más duele: los préstamos personales, que saltaron del 8,2% al 9,1%, y las tarjetas de crédito, que escalaron del 6,7% al 7,4%. En paralelo, los préstamos prendarios también mostraron un retroceso, mientras que los hipotecarios se mantuvieron en un excepcional 0,9%, más por el colapso del crédito inmobiliario que por una mejora genuina en la capacidad de pago.

El avance de la morosidad no se limita a las familias. Las empresas también profundizaron su irregularidad, aunque en menor medida, pasando del 1,4% al 1,7%, con un deterioro especialmente visible en los créditos prendarios.

Al combinar a ambos segmentos, la morosidad total del sistema trepó del 3,7% al 4,2%, el valor más alto en casi tres años y una muestra clara de que la actividad económica sigue sin encontrar un rumbo que permita recomponer ingresos y sostener la demanda.

La sucesión de once aumentos consecutivos en el incumplimiento marca una tendencia que ya no puede atribuirse a factores estacionales ni ajustes de corto plazo. Lo que se observa es un deterioro estructural en la capacidad de pago del sector privado, acelerado por tasas de interés elevadas, salarios que corren detrás de la inflación y un contexto de caída del consumo.

La política económica del Gobierno sigue sin ofrecer herramientas para revertir este cuadro: no hay un plan de reactivación del crédito, no se impulsaron medidas de alivio para deudores y tampoco se delineó una estrategia para recomponer el ingreso disponible de los hogares.

Mientras el discurso oficial pone el énfasis en la desaceleración inflacionaria y en la estabilidad nominal, la realidad del sistema financiero muestra otro panorama: familias cada vez más endeudadas, empresas con menor capacidad de repago y un mercado de crédito que se achica en vez de expandirse.

La suba en la morosidad funciona como un termómetro claro de la economía real y expone las dificultades crecientes que enfrentan los hogares para llegar a fin de mes, en un contexto donde el Gobierno se concentra en las variables macro pero desatiende el impacto concreto sobre el consumo y la vida cotidiana.

La funcionalidad para el capitalismo es sencilla,

  • baja de ingresos a la clase trabajadora (más barata la mano de obra para las grandes empresas pero no invierte ni da mas empleo, nunca pierden)
  • Préstamos familiares (hogares endeudados que no llegan a fin de mes, prestamos usureros, mas ganancias capitalistas sin inversiones)
  • Deterioro del standard de vida familiar (incremento de ganancias del capitalista sin hacer nada)