El gobierno chaqueño formalizó la renuncia de Irene Dumrauf a la presidencia del Insssep y designó al médico Rafael Meneses como nuevo titular de la obra social estatal, con el contador Fernando César Alesso en la vicepresidencia. El recambio llega en uno de los momentos más delicados del organismo, marcado por desfinanciamiento, falta de medicamentos y reclamos crecientes de afiliados y prestadores, mientras la oposición advierte que el problema es estructural y no se resuelve solo cambiando nombres.
La renuncia en medio de la peor crisis del organismo
La salida de Dumrauf se oficializó en Casa de Gobierno, donde el gobernador Leandro Zdero presentó a las nuevas autoridades del Instituto de Seguridad Social, Seguros y Préstamos. La exfuncionaria era una de las dirigentes más cercanas al mandatario y venía de un año atravesado por denuncias por falta de medicamentos, demoras en autorizaciones, deudas con prestadores y amenazas de corte de servicios por parte de clínicas y profesionales.

En distintos episodios que se volvieron virales, familiares de pacientes con enfermedades severas reclamaron frente a cámaras por la falta de entrega de medicación oncológica y otros tratamientos, describiendo una situación de “desesperación” ante la imposibilidad de continuar terapias costosas. La crisis incluyó además advertencias de la Federación Médica del Chaco sobre atrasos en los pagos y valores de consulta considerados “insostenibles” para sostener guardias y atención.
Dumrauf había intentado reubicarse políticamente semanas antes: negó versiones de renuncia, habló de “operaciones mediáticas y políticas” y puso el foco en la enorme deuda heredada, incluyendo aportes no realizados por organismos públicos y empresas estatales, como el caso de Ecom Chaco con una deuda actualizada de alrededor de 13.000 millones de pesos. Desde el organismo también se difundieron auditorías y denuncias penales por supuestas irregularidades de la gestión anterior.
Quiénes son Meneses y Alesso y qué promete el Gobierno
En reemplazo de Dumrauf, Zdero designó al doctor Rafael Meneses, quien hasta ahora se desempeñaba como subsecretario de Programación y Gestión Estratégica en el área de Salud. Meneses es médico, con experiencia en gestión sanitaria y participación en procesos de modernización e incorporación de equipamiento de alta complejidad en hospitales públicos, como el angiógrafo del Hospital Perrando.
La vicepresidencia del organismo quedó en manos del contador Fernando César Alesso, magíster en Economía y Gestión de la Salud y docente en administración sanitaria. Su perfil está orientado al análisis de costos, organización de sistemas de prestación y evaluación de políticas públicas en salud, un punto sensible en un ente con fuerte tensión entre caja previsional, obra social y seguros.
En el anuncio oficial, el gobernador agradeció el trabajo de Dumrauf y de su equipo y planteó que el objetivo de la nueva conducción es “seguir ordenando el Insssep para lograr una atención más eficiente y cercana”, con la promesa de mejorar la respuesta a las demandas de los afiliados y estabilizar la situación financiera. La Casa de Gobierno enmarcó el recambio en un proceso más amplio de “reorganización interna” del organismo.
La mirada de la oposición: crisis estructural y reclamos sin respuesta
Mientras el oficialismo habla de un “golpe de timón” para encarar una etapa de recuperación del organismo, desde sectores opositores y espacios críticos remarcan que la crisis del Insssep viene escalando hace tiempo y no se explica solo por herencias o nombres propios. Apuntan al desfinanciamiento, a la falta de previsión para garantizar el suministro continuo de medicamentos y a la ausencia de un plan integral para la caja previsional y la obra social.
Bloques opositores en la Legislatura ya habían solicitado sesiones extraordinarias para declarar la emergencia sanitaria por el suministro de medicamentos, advirtiendo que la situación de los afiliados era “insostenible” y que se necesitaban decisiones políticas concretas para reforzar el Fondo de Alta Complejidad y transparentar la administración. Esos pedidos se cruzaron con discusiones sobre aumentos de aportes, que generaron rechazo entre sindicatos y trabajadores estatales.
A la vez, gremios del sector y organizaciones de pacientes venían denunciando la falta de medicamentos para patologías crónicas y oncológicas, la suspensión de derivaciones y la incertidumbre sobre la continuidad de prestaciones clave. En ese marco, sectores opositores plantean que la salida de Dumrauf reconoce la magnitud del problema, pero advierten que el cambio de autoridades solo será relevante si se traduce en un plan claro de financiamiento, pago de deudas a prestadores y garantías efectivas para los afiliados.
Deudas del Insssep y preocupación por rumores
El Insssep arrastra una deuda multimillonaria con prestadores, farmacias y servicios de alta complejidad, que se traduce en amenazas de corte de atención, demoras en prácticas y un clima de incertidumbre entre los afiliados. En ese contexto, crecieron los rumores sobre una posible “nacionalización” de la obra social, es decir, algún tipo de traspaso o vaciamiento a favor de esquemas externos, lo que encendió todas las alarmas en sindicatos y jubilados: temen perder autonomía provincial, retroceder en derechos adquiridos y convertirse en simples “números” dentro de un sistema aún más lejano y difícil de controlar.
Por ahora, la nueva conducción de Meneses y Alesso arranca con una doble presión: la expectativa oficial de “ordenar” el organismo y la desconfianza de una parte de la oposición y de los propios afiliados, que miran los anuncios con cautela después de un año en el que la obra social quedó asociada a la palabra que nadie quiere oír cuando se habla de salud: crisis.

