El presidente Javier Milei oficializó este jueves un nuevo reacomodamiento del gabinete nacional a través del Decreto de Necesidad y Urgencia 825/2025, que modifica otra vez la Ley de Ministerios y redibuja el mapa de poder dentro del Gobierno. La medida devuelve el Registro Nacional de las Personas (Renaper) y el área de Deportes al Ministerio del Interior, a cargo de Diego Santilli, mientras que consolida bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete de Manuel Adorni las áreas de Turismo y Ambiente. El movimiento supone una marcha atrás parcial respecto de cambios decididos hace apenas días y alimenta las críticas opositoras por la “improvisación” en la administración del Estado.
Qué cambia con el nuevo DNU
El DNU 825/2025, publicado hoy en el Boletín Oficial, reescribe artículos clave de la Ley de Ministerios y le devuelve a Interior funciones centrales vinculadas a la identificación de las personas. El Renaper vuelve a depender de la cartera que conduce Santilli, después de haber pasado fugazmente al Ministerio de Seguridad en la reestructuración anterior. También se confirma que el área de Deportes quedará nuevamente bajo Interior, con rango de subsecretaría, mientras que Turismo y Ambiente pasan a la Jefatura de Gabinete, donde Daniel Scioli seguirá al frente de la Secretaría, ahora bajo la tutela directa de Adorni.
El cambio corrige en parte lo dispuesto por el DNU 793/2025, que había recortado el peso del Ministerio del Interior y fortalecido a la Jefatura de Gabinete al concentrar allí áreas estratégicas. Con el nuevo texto, Interior recupera control sobre el Renaper, la política de documentos y el registro de la identidad de las personas, mientras se reacomodan atribuciones entre Seguridad, Interior y Jefatura en materia de pasos fronterizos y coordinación con las provincias.
Más poder para Santilli y un síntoma de interna
El reordenamiento se lee en clave política: Santilli queda reforzado como ministro del Interior, con tres pilares sensibles bajo su órbita (Renaper, Deportes y el vínculo con gobernadores y el Congreso), en un contexto en el que el Gobierno necesita votos para aprobar el Presupuesto 2026 y avanzar con reformas. Al mismo tiempo, Adorni mantiene y amplía su influencia desde la Jefatura de Gabinete, quedándose con Turismo y Ambiente y sosteniendo el esquema que tiene a Scioli como ejecutor de la política sectorial. Seguridad, en manos de Patricia Bullrich, pierde el Renaper pero conserva otras áreas operativas y el peso político de la agenda de orden público.
Fuera de la letra del decreto, lo que se ve es la foto de un Gobierno que corrige sus propios movimientos a los pocos días, después de tensiones internas sobre quién maneja qué caja, qué firma y qué lapicera. Distintos análisis políticos señalan que el ida y vuelta con la Ley de Ministerios expone un clima de tironeos entre Interior, Jefatura de Gabinete y Seguridad y un reparto de poder que se negocia sobre la marcha, en paralelo a las conversaciones con gobernadores por presupuesto y obras.
Críticas de la oposición: “idas y vueltas” y gobierno por decreto
La oposición aprovechó el nuevo DNU para insistir en dos cuestionamientos de fondo: el uso reiterado de decretos para reorganizar el Estado y las “idas y vueltas” en decisiones sensibles que deberían tener más previsión. Dirigentes de bloques opositores y espacios críticos remarcan que en menos de dos semanas el Ejecutivo modificó dos veces la Ley de Ministerios, primero recortando competencias a Interior y ahora devolviéndole poder a Santilli, lo que interpretan como una muestra de desorden político y de internas mal resueltas. Algunos análisis hablan directamente de una “demostración más de improvisación” en la gestión del gabinete.
Además, legisladores de distintas bancadas vuelven a advertir sobre el uso expansivo de los DNU para tomar decisiones estructurales sin pasar por el Congreso, mientras el Gobierno pide acompañamiento parlamentario para su paquete de reformas económicas y laborales. En ese contexto, el reacomodamiento del organigrama no es solo un asunto administrativo: deja ver cómo se ordena la disputa de poder dentro del oficialismo y hasta dónde llega la paciencia de una oposición que mira con lupa cada movimiento del Ejecutivo en la antesala de las próximas sesiones.

