La condena a los Sena por el femicidio de Cecilia Strzyzowski marcó un antes y un después en la discusión pública sobre violencia de género en el Chaco. El histórico juicio por jurados dejó una certeza incómoda: cuando el Estado investiga, acusa y juzga con prioridad, se puede llegar a una respuesta rápida y contundente.
En lo que va de 2025 otras nueve mujeres y niñas fueron asesinadas en la provincia en contextos de violencia machista.
Desde el doble femicidio de Taco Pozo, en febrero, hasta la recaratulación del caso de Gabriela Arací Barrios en Avia Terai, en noviembre, el mapa de la violencia extrema contra mujeres se extiende por zonas rurales y barrios populares de Resistencia, Sáenz Peña, Fontana, Hermoso Campo y La Tigra. Las víctimas tienen entre 13 y 58 años, y en la mayoría de los casos el agresor era pareja, ex pareja o alguien del entorno cercano.
De un fallo emblemático a una deuda abierta
El fallo por Cecilia fijó un estándar de actuación judicial: investigación coordinada, audiencias públicas, control social sobre el proceso y un veredicto que nombra lo ocurrido como lo que fue, un femicidio. Ese estándar hoy convive con otra cara mucho menos visible: expedientes que avanzan lento, investigaciones todavía en etapa preliminar y causas que solo se mueven cuando las organizaciones y las familias insisten.
Quiénes eran las nueve víctimas de 2025
A continuación, un repaso de los nueve femicidios registrados en el Chaco en lo que va del año y el estado de cada causa en la Justicia.
Mónica Mendoza y Mirian Giménez – Doble femicidio en Taco Pozo

El 1 de febrero se registró el primer hecho doblemente trágico del año. Mónica Mendoza y su madre, Mirian Giménez, fueron asesinadas en el paraje San Carlos, a unos 30 kilómetros de Taco Pozo. El agresor, Marcelo Caro, ex pareja de Mónica, utilizó un arma de fuego y un arma blanca. Tras el ataque intentó quitarse la vida, pero fue detenido por la Policía y permanece imputado. La causa se investiga como doble femicidio y se encuentra en etapa de instrucción.
Carolina Ríos – Femicidio seguido de suicidio en Sáenz Peña

El 21 de febrero, Carolina Ríos, de 43 años, fue encontrada sin vida en su casa del barrio Matadero de Presidencia Roque Sáenz Peña, con un alambre alrededor del cuello. La principal hipótesis se confirmó pocas horas después: su ex pareja, Jorge Ávalos, se quitó la vida en otro sector de la ciudad. El caso fue encuadrado como femicidio seguido de suicidio. La investigación judicial se concentró en reconstruir el contexto de violencia previa, pero el autor ya no está disponible para ser juzgado.
Pamela Romero – Adolescente qom asesinada en Resistencia

El mismo 21 de febrero, en Resistencia, la adolescente qom Pamela Romero, de 16 años, fue hallada muerta en una vivienda del barrio Don Santiago III, con signos de estrangulamiento. Su pareja, Carlos López, de 47 años, huyó y se mantuvo prófugo hasta que fue detenido en El Colorado, Formosa, y trasladado al Chaco. La Fiscalía recaratuló la causa como femicidio y López permanece detenido como principal imputado, mientras se reúnen pruebas de cara a un eventual juicio por jurados.
Melisa Sol Selena Montiel – 13 años, asesinada en Fontana


El 21 de marzo, Fontana se convirtió en escenario de uno de los casos más conmocionantes del año. Melisa Sol Selena Montiel, de 13 años, desapareció cuando fue al kiosco del barrio y poco después su cuerpo apareció en la casa de un vecino. El detenido es Jeremías Benjamín Castillo, de 18 años, imputado por homicidio doblemente agravado por alevosía y por mediar violencia de género. La causa fue recaratulada como femicidio y avanza hacia un juicio por jurados, con la querella reclamando prisión perpetua.
Leonela Ayelén Giménez – Asesinada en un camino rural cerca de La Tigra


El 28 de junio, el cuerpo de Leonela Ayelén Giménez, de 22 años, fue hallado en un camino rural cercano a La Tigra, con un disparo en el pecho. Por el caso están detenidos Emanuel Giacone, imputado por femicidio, y Cristian Almeida, acusado de homicidio agravado y presunta participación en el encubrimiento. La investigación apunta a que intentaron borrar rastros y simular otro tipo de hecho. La causa se encuentra en etapa de instrucción con pericias pendientes y pedidos de elevación a juicio en preparación.
Norma Robledo – Femicidio seguido de suicidio en Hermoso Campo

El 1 de julio, en el paraje Itín, jurisdicción de Hermoso Campo, la Policía encontró el cuerpo de Norma Robledo, de 58 años, dentro de un aljibe, y en la misma propiedad a su esposo, Telmo Gómez, de 68, colgado en una habitación. La escena fue encuadrada como femicidio seguido de suicidio, con antecedentes de violencia en la relación según los testimonios de vecinos. El expediente reconstruye el contexto, pero desde el punto de vista penal el autor ya no puede ser llevado a juicio.
Erica Almirón Romero – Muerte “dudosa” que derivó en causa por femicidio


El 27 de julio, Erica Almirón Romero, de 25 años, fue encontrada sin vida en su casa del barrio Jardín de Resistencia, con una media en la boca y signos compatibles con intoxicación. La causa comenzó como “muerte dudosa”, pero una carta y mensajes de su ex pareja, Joaquín Pérez, terminaron de orientar la investigación. Pérez fue detenido cuando intentaba salir de la provincia y confesó el hecho. La Justicia investiga el caso como femicidio, con el acusado bajo prisión preventiva.
Gabriela Arací Barrios – El caso que elevó la cifra a nueve femicidios

El último registro oficial es el de Gabriela Arací Barrios, de 20 años, en Avia Terai. La joven desapareció durante el fin de semana largo de octubre y el 13 de ese mes su cuerpo fue hallado en un pozo ciego en la casa de Jesús Salvatierra, hoy principal acusado. La autopsia determinó que murió por asfixia, con múltiples golpes en cabeza y cuerpo. Tras más de un mes de investigación, el fiscal Marcelo Soto recaratuló la causa como femicidio. Salvatierra permanece detenido y el caso pasó a integrar la lista de nueve femicidios de 2025 en la provincia.
Lo que sigue después de las condenas
El mapa de estos nueve casos deja varios puntos en común: vínculos afectivos o familiares entre víctima y agresor, denuncias previas que no siempre llegan a tiempo al sistema, escenas de violencia en barrios populares y zonas rurales, e hijos e hijas que quedan huérfanos y sin respuesta integral del Estado.
El juicio por Cecilia demostró que, cuando hay decisión política e institucional, se puede investigar, juzgar y condenar un femicidio con estándares altos de transparencia. La pregunta que queda flotando detrás de estos nueve casos es otra: cómo se construye una política pública que evite llegar al crimen, que actúe antes de la desaparición, del golpe, del disparo o de la soga.
Mientras tanto, la estadística se sigue moviendo y cada nombre que se suma a la lista es, también, una prueba de que la violencia machista no es un hecho aislado, sino un problema estructural que atraviesa al Chaco mucho más allá del caso que logró romper el cerco de la indiferencia.

