El juicio por jurados por el femicidio de Cecilia Strzyzowski en Resistencia llegó este jueves 13 de noviembre a su tramo definitorio: luego de doce audiencias de debate, con las declaraciones de los principales imputados ya escuchadas, el tribunal se dispone a escuchar los alegatos finales de las partes antes de que el jurado popular se retire a deliberar.
Un juicio acelerado que ya entra en la recta final
El debate oral comenzó a fines de octubre y avanzó a un ritmo más rápido del previsto: aunque el cronograma original contemplaba audiencias hasta el 20 de noviembre, la mitad de los testigos declararon en la primera semana y el tribunal concentró jornadas con varios testimonios por día.
Para este jueves 13 de noviembre se programaron los alegatos finales de la Fiscalía, las querellas y las defensas. Cada parte presentará ante el jurado su “teoría del caso”, repasará la prueba producida en el debate y pedirá un tipo de veredicto: culpable o no culpable, según las distintas imputaciones que van desde femicidio agravado hasta encubrimiento.
La audiencia se transmite en vivo por el canal oficial del Poder Judicial del Chaco en YouTube, en un proceso seguido de cerca por la provincia y con fuerte presencia de organizaciones feministas y de derechos humanos que reclaman condenas ejemplares.
Qué dijo Emerenciano Sena: “Fue aberrante, pero no tuve nada que ver”
En la audiencia número 12 declaró Emerenciano Sena, dirigente social chaqueño e imputado como partícipe primario del femicidio. Ante el jurado, calificó lo ocurrido como “aberrante”, pero insistió en que no participó del crimen: “Fue aberrante, pero no tuve absolutamente nada que ver”, sostuvo, y agregó que “no cometí ningún delito”.
En su exposición, buscó despegarse de la acusación central que lo ubica dentro del esquema de planificación y encubrimiento del hecho: negó haber ordenado la muerte de Cecilia, rechazó haber participado en la presunta cremación del cuerpo y habló de una causa “atravesada por intereses políticos”, aludiendo al impacto que el caso tuvo sobre sus vínculos con el poder provincial.
La estrategia de Marcela Acuña: admitir encubrimiento, negar el plan y desligar a Emerenciano
También declaró Marcela Acuña, esposa de Emerenciano y madre de César Sena, imputada como coautora o partícipe necesaria del femicidio. Su declaración giró en dos ejes: apuntar a su hijo como responsable y, al mismo tiempo, tratar de desmarcar a su marido.
Acuña afirmó que quería a Cecilia, que nunca planificó su muerte y que el crimen no fue el resultado de una “conspiración familiar”. Al mismo tiempo, admitió que intentó encubrir a César “como madre”, pero se declaró inocente del femicidio. En distintas versiones públicas, llegó a sintetizar su postura en una frase: “Encubrí a mi hijo, pero soy inocente”.
La imputada también reconoció que el cuerpo fue hallado en su domicilio, pero insistió en que no hubo un plan previo para matar a Cecilia ni una estructura montada para hacer desaparecer el cadáver, algo que la acusación considera probado a partir de la reconstrucción de movimientos, pericias y hallazgos de restos óseos y pertenencias en el río Tragadero.
Testigos bajo presión y la pelea por el relato dentro y fuera de la cárcel
En las últimas jornadas declararon testigos clave de los dos lados. Por un lado, Gustavo Melgarejo, cuidador del campo de los Sena e imputado por encubrimiento agravado, dijo ante el jurado que no participó de ninguna cremación ni maniobra para hacer desaparecer el cuerpo y que el día del crimen estaba “comiendo un asado con un vecino”. “Perdí a mi familia por una cosa que yo no hice”, sostuvo para marcar distancia del núcleo duro del clan.
También se escuchó en la sala a Marcelina Sena, hermana de Emerenciano, que defendió a su familia, sostuvo que su sobrino César es inocente y planteó que el proceso está atravesado por un fuerte componente de estigmatización hacia el movimiento social que lideraban.
En paralelo al debate, el caso volvió a tensar el escenario carcelario. Días atrás se conoció que Marcela Acuña fue aislada en una celda individual luego de un episodio en el que, según los partes oficiales, habría agredido a cinco agentes penitenciarias en la Unidad de Mujeres del barrio Don Santiago, lo que derivó en sanciones disciplinarias y un refuerzo de las medidas de seguridad.
Acuña respondió con una denuncia por “violencia institucional” y “hostigamiento”, negó haber lesionado a las guardias y aseguró que la maniobra busca profundizar su condena social en pleno desarrollo del juicio. En audios y escritos que se hicieron públicos, advirtió que teme por su vida (“me van a matar”) y pidió la intervención de organismos de derechos humanos.
Alegatos, instrucciones al jurado y cuenta regresiva para el veredicto
Con la etapa testimonial prácticamente agotada y las declaraciones de los principales imputados ya incorporadas al debate, el juicio entra en su fase más intensa. Este jueves 13 de noviembre, las acusaciones expondrán por qué reclaman prisión perpetua para César Sena, señalado como autor material del femicidio, y también para Emerenciano Sena y Marcela Acuña, a quienes describen como parte de un entramado de poder que habría permitido, encubierto y aprovechado el crimen.
Luego será el turno de las defensas, que intentarán instalar ante los doce integrantes del jurado la idea de un caso armado, con pruebas débiles contra los padres de César y un peso excesivo puesto en testimonios indirectos y reconstrucciones periciales. Recién después de los alegatos, la jueza técnica dará las instrucciones al jurado, que se retirará a deliberar a puertas cerradas.
Aunque el cronograma formal estiraba el debate hasta el 20 de noviembre, en los hechos todo indica que la causa que sacudió a Chaco desde junio de 2023 podría tener veredicto en cuestión de días. El resultado no solo definirá el futuro judicial del clan Sena, sino también el mensaje que el sistema de justicia chaqueño envía frente a uno de los femicidios más políticos y resonantes de los últimos años.

