Este sábado por la noche, con la presencia del gobernador Gustavo Valdés, se inauguró oficialmente el Museo de Arte Contemporáneo de Corrientes (MACC), un espacio que la provincia presenta como hito cultural para Corrientes y para todo el Norte argentino. El nuevo museo funciona en el histórico edificio del ex Banco de Corrientes, en la esquina de San Juan y 9 de Julio, frente a la plaza Vera, y abrió sus puertas en el marco de “La Noche de los Museos”, con una fuerte concurrencia de público, artistas y referentes del sector cultural.

El MACC arranca con una colección fundacional de más de 300 obras de arte contemporáneo entre pinturas, esculturas, fotografías e instalaciones, integrada a partir de la donación del artista y coleccionista Luis Niveiro, cuyo aporte fue formalizado en el Decreto 3583/2019. La iniciativa se gestó en 2019 con respaldo unánime de la Legislatura correntina y se concretó tras varios años de obra en el edificio centenario.
Un edificio histórico refuncionalizado para un museo del siglo XXI
El edificio del ex Banco de Corrientes, construido hacia 1900, fue refuncionalizado y puesto en valor para albergar al nuevo museo. El MACC cuenta con aproximadamente 4.200 m² cubiertos distribuidos en cinco pisos, de los cuales tres son estructuras nuevas apoyadas sobre las losas originales. Predominan materiales como metal, ladrillo y madera, con una intervención que combina preservación patrimonial y lenguaje arquitectónico contemporáneo.

El proyecto incluyó la incorporación de dos ascensores para acceder a todos los niveles, un montacargas con capacidad para elevar hasta 5.000 kilos con acceso directo desde el pasaje Agustín González, y condiciones de seguridad acordes a estándares museísticos actuales. Unos 1.300 m² se destinan a salas de exposición, y el edificio suma un auditorio para 100 personas con acondicionamiento acústico, además de áreas administrativas, espacios educativos, hemeroteca, tienda y nuevos balcones con vistas al río Paraná y a la plaza.
Según lo detallado por el gerente de arquitectura Alfonso Asencio, se trata del único museo del norte argentino que supera los 4.000 m², con 4.300 m² totales y cerca de 2.000 m² de restauración. La obra, a cargo de la constructora Panedile, respetó la fachada histórica y sumó sistemas de gestión inteligente del edificio (BMS), iluminación LED y tecnologías de detección y extinción de incendios para protección del patrimonio.
Cultura, patrimonio y proyección regional
En su discurso, Valdés planteó la decisión política de “dejar de lado lo urgente para construir lo trascendente”, vinculando la recuperación del edificio y la creación del MACC con una estrategia más amplia de valorización del patrimonio cultural y arquitectónico de la ciudad. El gobernador habló del museo como “una de las joyas” que ayudará a proyectar el arte correntino y regional, y agradeció a la empresa constructora y a los trabajadores por la ejecución de la obra.

El intendente Eduardo Tassano definió la inauguración como “un avance significativo para la ciudad” y describió al MACC como un “laboratorio de desarrollo cultural” y punto de interacción para artistas, algo que consideró poco frecuente en el país. La presidenta del Instituto de Cultura, Beatriz Kunin, afirmó que el museo “desde hoy es un ícono en nuestra ciudad” y subrayó que marca “un rumbo claro en el desarrollo cultural y turístico”, al abrir un espacio para pensar y reflexionar desde el arte contemporáneo.
Detrás del corte de cinta hay también una historia de gestión legislativa y de inversión pública: el proyecto fue aprobado por unanimidad en 2019 y la obra demandó más de 3.000 millones de pesos de recursos provinciales, atravesando pandemia y reconfiguraciones del plan original cuando se detectaron elementos históricos del edificio que motivaron una conservación más cuidadosa.
Con la apertura del MACC, Corrientes suma un nuevo polo cultural que aspira a posicionarse como referencia en artes visuales contemporáneas del NEA, con capacidad para alojar muestras permanentes y temporarias de artistas locales, nacionales e internacionales. El desafío que viene ya no es sólo arquitectónico: será sostener programación, curaduría, accesibilidad y trabajo educativo para que el museo se vuelva parte real de la vida cultural del litoral y no quede como una simple postal de inauguración.

