La exabogada principal del ejército israelí que filtró un video sobre abusos a un prisionero palestino, dejó más en evidencia a Israel con las diversas denuncias de crimenes de guerra desde la ONU
La exabogada general de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), mayor general Yifat Tomer-Yerushalmi, fue detenida este lunes tras varios días de conmoción política y mediática por la filtración de un video que muestra presuntos abusos cometidos por soldados israelíes contra un detenido palestino.
Tomer-Yerushalmi, considerada una figura clave dentro del sistema judicial militar, había renunciado la semana pasada a su cargo de Abogada Militar General, argumentando que asumía “toda la responsabilidad” por la divulgación del material. Su dimisión fue interpretada como un intento de contener el escándalo dentro del ejército, aunque fuentes políticas israelíes aseguran que la presión del gobierno de Benjamin Netanyahu fue determinante para su salida.
El domingo por la mañana, la exfuncionaria fue reportada como desaparecida, lo que desencadenó un amplio operativo policial en la costa norte de Tel Aviv. Horas después fue hallada con vida en una playa y, tras ser atendida por personal médico, quedó formalmente detenida. Las autoridades no han precisado los cargos, aunque medios locales mencionan la violación de normas de seguridad militar y divulgación de material clasificado.
El video en cuestión, difundido originalmente por el Canal 13 israelí en agosto de 2024, muestra a un grupo de reservistas en la base militar de Sde Teiman, en el sur del país, retirando a un prisionero palestino de una celda y rodeándolo con escudos antidisturbios. Detrás de esa pantalla improvisada —según las denuncias— el detenido fue golpeado y sometido a agresiones sexuales con un objeto punzante.
La grabación desató una ola de indignación dentro y fuera de Israel, reavivando las críticas de organismos internacionales y de sectores de derechos humanos que acusan a las FDI de mantener prácticas abusivas en territorios ocupados. En Israel, el caso ha profundizado la tensión entre el estamento militar y el gobierno civil, mientras la fiscalía militar evalúa abrir una causa penal contra los soldados implicados.
Tomer-Yerushalmi, que había defendido públicamente la necesidad de mantener la “ética operacional” del ejército incluso en contextos de guerra, se convirtió ahora en el centro de una tormenta política que pone en jaque la credibilidad de las fuerzas armadas israelíes.

