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marzo 5, 2026

Milei reunió a 20 gobernadores: reformas, presupuesto y un gobierno para poco más de la mitad del país

El presidente Javier Milei encabezó en la Casa Rosada una cumbre con 20 gobernadores este jueves 30 de octubre de 2025. El objetivo fue destrabar apoyos para el Presupuesto 2026 y avanzar en reformas laboral y tributaria. La foto política existió, pero con una definición explícita: cuatro mandatarios peronistas no fueron convocados.

La mesa y los números: Presupuesto 2026 y 40% fuera de la foto

Según la Casa Rosada, el encuentro apuntó a recomponer el diálogo con las provincias y blindar votos para el Presupuesto 2026 junto a una “modernización laboral” considerada prioritaria. En paralelo, se discutieron situación fiscal, coparticipación, reactivación de obras y alivio tributario. El dato que ordena la discusión: los cuatro distritos excluidos concentran 18.701.012 habitantes, el 40,4% del país según el Censo 2022. El desglose oficial es Buenos Aires 17.523.996; Formosa 607.419; La Rioja 383.865; Tierra del Fuego 185.732; total nacional de referencia 46.234.830.

Quiénes estuvieron y quiénes quedaron afuera

La convocatoria incluyó a 20 de los 24 mandatarios, entre aliados y opositores “dialoguistas”. No fueron invitados Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa), Ricardo Quintela (La Rioja) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego). La exclusión fue política y deliberada, confirmada por fuentes oficiales y crónicas de la jornada.

Un gobierno para pocos: la señal política

Si la intención del gobierno nacional es “representar a todos” y la foto excluye al 40 por ciento de la población, no es una mesa federal: es una mesa parcial. Dejar afuera a Buenos Aires, Formosa, La Rioja y Tierra del Fuego no solo reduce voces, también recorta legitimidad de cualquier acuerdo que se presente como “nacional”. El federalismo no se proclama, se practica.

Si el Presupuesto y las reformas se negocian sin cuatro de cada diez argentinos representados, el resultado nace con déficit de inclusión política: podrá avanzar en el Congreso, pero arrastrará una falla de origen. Gobernar para una parte puede ser tácticamente cómodo; estratégicamente es miope.

La economía necesita certezas y la sociedad, pertenencia. Ninguna de las dos se consigue con sillas vacías. Si el Gobierno busca “orden y previsibilidad”, debería tener previsto que en la mesa donde se decide el futuro del país estén sentados todos. Más allá de las diferencias.