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marzo 6, 2026

Por favor no hagas promesas sobre el bidet

El presidente Javier Milei presentó anoche en cadena nacional el proyecto de Presupuesto 2026, que proyecta un superávit fiscal primario de 1,5 % del PBI y una inflación en torno al 10 %. El anuncio, acompañado de promesas de aumentos reales en salud, educación y jubilaciones, generó un fuerte debate político y económico.

Un presupuesto con promesas de crecimiento

Milei destacó que se trata del primer presupuesto completo bajo su gestión, orientado al equilibrio fiscal. Según el texto, habrá incrementos sobre la inflación del 17 % en salud, 8 % en educación y 5 % en jubilaciones. También incluyó recursos extra para programas de discapacidad y atención social, aunque los detalles aún deben debatirse en el Congreso.

Críticas opositoras

Desde la oposición cuestionaron el optimismo oficial. Victoria Tolosa Paz (UxP) sostuvo que el plan “retoma ideas marginales que fracasaron en todo el mundo” y alertó sobre el impacto social del ajuste. Axel Kicillof fue directo: "el problema de Milei es que vendió espejitos de colores en la campaña" y explicó: "Dijo que iba a hacer una política novedosa, porque iba a haber un ajuste y que solo sería para la casta. El ajuste es para los jubilados, los argentinos, las provincias".

Equilibrio Fiscal

"Tiene que haber orden fiscal", reconoció Kicillof, aunque luego aclaró: "En el mundo, de 190 países, 150 tienen déficit. Estados Unidos tuvo déficit siempre desde la posguerra. Todo depende del financiamiento, la situación y la coyuntura. En pandemia todos los países optaron por resolver problemas con una expansión del gasto. No te podés casar, en determinadas coyunturas, con una postura".

Economistas entre la cautela y el escepticismo

Especialistas valoraron la intención de reducir la inflación a un dígito y de reforzar áreas sensibles como salud y educación. Sin embargo, advirtieron que las metas dependen de variables frágiles: cotización del dólar, crecimiento de la economía y disciplina del gasto. También señalaron que los vetos presidenciales recientes —como al financiamiento universitario— debilitan la credibilidad del Ejecutivo en materia presupuestaria.

El presupuesto es la “ley de leyes” y marcará el rumbo económico y social en 2026. La aprobación o rechazo en el Congreso será una prueba clave para la gobernabilidad de Milei en un contexto de tensiones políticas y sociales. Además, si las cuentas cierran solo en los papeles y no en la calle, estaremos ante promesas sobre el bidet.