Qatar se reserva derecho a responder a "agresión" israelí
Los proyectiles impactaron en un complejo residencial de Doha donde se encontraban miembros de la cúpula palestina. El emirato denunció “terrorismo de Estado” y recibió el respaldo inmediato del mundo árabe. El Papa León XIV también lamentó el hecho.
Israel lanzó este martes un ataque con misiles sobre la capital de Qatar, con la intención de eliminar a integrantes de la delegación negociadora de Hamas que discutían la última propuesta de alto el fuego presentada por Estados Unidos. Según el movimiento islamista, seis personas murieron en el bombardeo, aunque ninguna de ellas pertenecía a la misión diplomática.
Las explosiones se produjeron alrededor de las 16.00 hora local y levantaron una densa columna de humo en el cielo de Doha. Más tarde, el gobierno qatarí confirmó que el blanco había sido una reunión de dirigentes de Hamas en un edificio de viviendas, y calificó la acción como un “ataque criminal” y una violación directa de su soberanía.
Benjamín Netanyahu defendió la ofensiva como respuesta al atentado perpetrado un día antes en Jerusalén, que dejó seis víctimas fatales y fue reivindicado por el brazo armado de Hamas. “La operación contra los cabecillas terroristas fue una acción independiente de Israel, que asumimos íntegramente”, expresó la oficina del primer ministro, sin mencionar a Qatar de manera explícita.
El jefe de gobierno israelí reiteró que la guerra en Gaza podría terminar “de inmediato” si Hamas acepta la propuesta de tregua impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump. “Israel ya la aprobó y exige la liberación inmediata de todos nuestros rehenes”, declaró en un acto en la embajada norteamericana en Jerusalén.
Entre los muertos en Doha se encuentran Hamam Khalil al Hayya, hijo del jefe negociador Khalil al Hayya; Yihad Labad, director de su oficina; tres guardaespaldas —Abdulá Abdul Wahid, Moamen Hasuna y Ahmed al Mamluk— y un oficial de seguridad qatarí, Bader Saad Mohamed al Humaidi al Dosari. Hamas aseguró que el ataque “fracasó en su objetivo” y advirtió que no alterará sus condiciones: fin de la ofensiva en Gaza, retirada de tropas, canje de prisioneros y reconstrucción del enclave.
El primer ministro y canciller de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, denunció el bombardeo como “terrorismo de Estado” y prometió una respuesta firme. “Es un intento de desestabilizar la región. Netanyahu arrastra a Medio Oriente a un punto de no retorno”, dijo en conferencia de prensa.
El portavoz de Exteriores, Majed al Ansari, rechazó además las versiones que sugerían que su país había sido advertido con antelación por Washington. “La única llamada de un funcionario estadounidense llegó mientras los misiles caían sobre Doha”, puntualizó.
Desde la Casa Blanca, la vocera Karoline Leavitt admitió que Trump consideró “un error” atacar a un aliado clave de Estados Unidos, aunque insistió en que la eliminación de Hamas sigue siendo un objetivo legítimo. “El presidente cree que este incidente, por doloroso que sea, puede convertirse en una oportunidad para la paz”, afirmó.
La ola de condenas regionales fue inmediata: la Liga Árabe habló de una “violación flagrante e inaceptable de la soberanía qatarí”; Egipto, Arabia Saudita y Emiratos Árabes expresaron su apoyo al emirato y exigieron la intervención del Consejo de Seguridad de la ONU; e Irán denunció una “acción criminal” que refleja la impunidad con que actúa Israel en Asia Occidental.
El Papa León XIV, consultado en Castelgandolfo, también mostró preocupación: “La situación es muy grave. No sabemos a dónde conduce todo esto; debemos rezar”, señaló el pontífice.

