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abril 20, 2026

Colonia Carlos Pellegrini: el pueblo correntino que combina naturaleza, cultura y turismo sostenible

En el mapa turístico argentino existen tesoros poco conocidos que, lejos del bullicio de las grandes ciudades, guardan una belleza serena y auténtica. Uno de ellos es Colonia Carlos Pellegrini, en la provincia de Corrientes, un pueblo que fue reconocido por la ONU como uno de los más lindos del mundo gracias a su vínculo con la naturaleza y su modelo de turismo sostenible.

Este rincón litoraleño se convirtió en la puerta de entrada a los Esteros del Iberá, un ecosistema único de humedales, lagunas y pastizales donde conviven carpinchos, yacarés y más de 350 especies de aves. Su riqueza ambiental, unida a la calidez de sus pobladores y a la preservación de tradiciones guaraníes, lo posicionan como un destino imperdible para quienes buscan un viaje con conciencia ecológica.

El reconocimiento internacional obtenido a través del programa Best Tourism Villages de la ONU refuerza un camino que el pueblo ya venía transitando: apostar por el turismo rural comunitario, proteger su entorno natural y valorar su patrimonio cultural. Esto lo convierte en un ejemplo de cómo la actividad turística puede generar desarrollo sin dañar los ecosistemas.

Caminar por sus calles tranquilas, escuchar el chamamé en las noches frescas y degustar la gastronomía local son experiencias que se entrelazan con la magia de estar rodeado por uno de los humedales más importantes de Sudamérica. Visitar Carlos Pellegrini es, en muchos sentidos, una invitación a redescubrir un estilo de vida en equilibrio con la naturaleza.

Pellegrini, Corrientes.

Qué hacer en Colonia Carlos Pellegrini

Uno de los principales atractivos es recorrer los Esteros del Iberá en paseos en lancha, kayak o caminatas por senderos que atraviesan el Parque Nacional. Estos recorridos permiten admirar la biodiversidad en estado puro: familias de carpinchos descansando en las orillas, bandadas de aves en pleno vuelo y yacarés que se asolean en silencio.

El pueblo también ofrece cabalgatas guiadas y excursiones de avistaje de fauna, actividades que acercan al visitante a los paisajes litoraleños sin alterar su equilibrio. En cada recorrido se refuerza la importancia de la conservación, ya que el turismo sustentable es hoy uno de los principales motores de desarrollo para la región.

La cultura local se vive en cada encuentro comunitario. El chamamé, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, se escucha en peñas y celebraciones populares. A la vez, la gastronomía guaraní sorprende con platos como chipá so’o, mbejú y guisos de cordero que se preparan en cocinas familiares y posadas rurales.

El hospedaje, por su parte, mantiene el espíritu del lugar. Posadas y hosterías rodeadas de naturaleza invitan a descansar con vistas a la laguna Iberá, donde los atardeceres reflejan tonos rojizos que parecen eternos. Esta combinación de naturaleza, cultura y hospitalidad es lo que hace de Carlos Pellegrini un destino único en el país.

Pellegrini, Corrientes.

Cómo llegar

El acceso al pueblo es parte de la aventura y una oportunidad para disfrutar del paisaje correntino. Desde la ciudad de Corrientes, capital provincial, son aproximadamente 360 kilómetros hasta Pellegrini. El recorrido se puede realizar en vehículo particular o en ómnibus hasta la localidad de Mercedes, situada a 120 kilómetros del destino final.

Desde Mercedes parten caminos que cruzan campos, esteros y bosques nativos. Aunque parte del trayecto es de ripio, el viaje ofrece vistas inigualables y contacto directo con el entorno natural. En temporada de lluvias se recomienda consultar el estado de las rutas, ya que algunos tramos pueden volverse más desafiantes.

Otra opción es llegar desde Posadas, Misiones, con un trayecto de unos 300 kilómetros. En todos los casos, se aconseja viajar con tiempo y considerar que el acceso al pueblo forma parte de la experiencia: una inmersión gradual en el corazón de los humedales del Iberá.

Fuente: Noticias Ambientales