Como en los tiempos de Radio Colonia, los audios de Karina cruzan el Río de la Plata desafiando la censura
En la dictadura, Radio Colonia se convirtió en símbolo de libertad para los argentinos que buscaban informarse lejos de la mordaza del poder. Hoy, medio siglo después, la historia se repite con un gobierno que intenta acallar a la prensa. La justicia argentina, a pedido de Patricia Bullrich, ordenó frenar la difusión de los audios que comprometen a Karina Milei en una trama de sobornos. Pero la decisión ya nació muerta: una radio uruguaya anunció que publicará el material vetado.
La emisora M24, de Montevideo, anticipó que este martes difundirá los audios en el programa “La Tapadita”, del periodista Eduardo Preve. Lo hizo con un mensaje contundente: “Audiogate Argentina. En Argentina prohibieron los audios que involucran al gobierno de Milei en una presunta red de coimas con medicamentos. Mañana te vamos a pasar los últimos audios”.
El contraste no podría ser más claro: mientras en Argentina un juez federal —con múltiples denuncias por acoso y abuso de poder— firma medidas de censura, en Uruguay una radio cumple la función elemental del periodismo: informar.
La ofensiva oficial es tan torpe como peligrosa. En lugar de investigar la corrupción que exponen los audios, el gobierno eligió atacar a los periodistas que la hicieron pública. La decisión no solo recuerda a prácticas de regímenes autoritarios, sino que expone al país a un papelón internacional: intentar controlar internet y las emisiones desde el extranjero es tan inútil como intentar tapar el sol con las manos.
El paralelismo con Radio Colonia no es casual: cada vez que en Argentina se intentó silenciar la verdad, las voces libres encontraron caminos alternativos. Y esta vez, otra vez desde la otra orilla del río, se desnuda la fragilidad de un poder que cree que prohibir equivale a gobernar.
La censura previa contra la prensa es un límite que ningún gobierno democrático debería traspasar. El hecho de que la ministra Bullrich negara en vivo lo que ella misma había pedido por escrito —allanamientos a periodistas— muestra hasta dónde puede llegar un gobierno atrapado por sus internas y por su desesperación. La implosión política del oficialismo terminó arrastrando consigo un derecho básico: el de la sociedad a ser informada.
La historia enseña que cada intento de censura no hace más que amplificar la verdad. Y el “Audiogate” del gobierno libertario no será la excepción. El escándalo de la corrupcion y la censura es internacional.


Mañana 9:30 saldran al aire los audios de Karina, que tanta desesperacion al punto de la censura, genera en el gobierno, se emitira en esta radio a las 9:30 hs. argentina.
Fuente: LPO

