La Escuela de Educación Técnica Nº1 “General Francisco Ramírez” de Paraná, Entre Ríos, se prepara para participar, por décima vez consecutiva, en el Desafío Eco YPF. Se trata de la competencia nacional donde alumnos diseñan, construyen y ponen en marcha automóviles eléctricos, apostando por la movilidad sostenible.
La edición 2025 se llevará a cabo el 8 y 9 de noviembre en el autódromo de Concepción del Uruguay, con más de 120 instituciones educativas inscriptas. Este escenario se convirtió en un espacio clave para impulsar la innovación tecnológica y la conciencia ambiental en el país.
En esta ocasión, el proyecto cuenta con la colaboración de la Escuela Técnica Nº100 “Puerto Nuevo”, reconocida por su experiencia en materiales compuestos como la fibra de vidrio. Gracias a esta alianza, estudiantes y docentes trabajan en conjunto en la construcción del esqueleto del vehículo.
Además, los jóvenes reciben capacitación del diseñador industrial Luis Pereira y emplean maquinaria CNC proporcionada por la empresa Intermia, de Crespo. Este acceso a nuevas tecnologías permitió digitalizar y trasladar el diseño del auto a procesos de manufactura avanzados, que normalmente resultan inaccesibles para las escuelas.

La iniciativa no solo fortalece los conocimientos técnicos de los estudiantes, también fomenta el trabajo colaborativo y la articulación con el sector productivo. El proyecto involucra a docentes y directivos de ambas instituciones, que acompañan cada etapa con la convicción de que la formación técnica debe adaptarse a los desafíos actuales.
El financiamiento proviene de la comunidad educativa y de empresas locales que apuestan a respaldar la movilidad eléctrica. Estas contribuciones demuestran cómo la participación ciudadana puede ser motor de cambio en la transición hacia una sociedad más sostenible.
A la vez, el certamen abre un espacio para que los estudiantes experimenten con herramientas de diseño, fabricación y gestión de proyectos que, de otro modo, estarían fuera de su alcance. Así, la formación se convierte en un puente entre la escuela, la industria y la innovación ambiental.

El desarrollo de automóviles eléctricos en ámbitos escolares trasciende lo competitivo. Este tipo de proyectos introduce a los estudiantes en la movilidad sustentable, un campo clave en la reducción de emisiones contaminantes. La experiencia contribuye a formar profesionales conscientes de la urgencia climática y capacitados para responder con soluciones tecnológicas.
Otro beneficio es el impulso a la economía local. La participación de empresas de la región no solo aporta recursos, también fortalece vínculos entre el sector productivo y educativo. Esta sinergia favorece la generación de empleos verdes y la innovación en materiales y procesos.
Además, el proyecto funciona como un laboratorio real de aprendizaje. Los estudiantes aplican en la práctica conceptos de física, mecánica, electrónica y diseño, mientras desarrollan habilidades blandas como liderazgo, cooperación y resolución de problemas. De esta manera, la educación técnica se vincula directamente con los desafíos del desarrollo sostenible.
El auto eléctrico que representará a Paraná en el Desafío Eco YPF 2025 simboliza más que un logro estudiantil. Es la muestra de cómo la educación, la tecnología y el compromiso ambiental pueden unirse para impulsar un futuro con menos emisiones y más oportunidades.
Fuente: Noticias Ambientales.

