Esto sucedió al reunir los dos tercios necesarios en Diputados y rechazar el veto presidencial a la Ley de Emergencia en Discapacidad. Con 172 votos afirmativos, 73 en contra y 2 abstenciones, la Cámara baja dio media sanción al insistir con la norma, que ahora deberá ser tratada en el Senado.
El Gobierno había fundamentado el veto en su costo fiscal y apenas horas antes de la sesión intentó frenar la avanzada opositora con un anuncio de Manuel Adorni: un posible aumento de prestaciones por discapacidad. El gesto no alcanzó y dejó al descubierto la fractura de alianzas que habían sostenido a La Libertad Avanza en el Congreso.
El PRO aportó cinco votos a favor de la oposición, entre ellos referentes cercanos a Horacio Rodríguez Larreta. También se sumaron los dos diputados del MID, legisladores tucumanos alineados con el gobernador Jaldo, sanjuaninos vinculados a Marcelo Orrego, santacruceños que responden a Claudio Vidal y parte de la UCR, salvo excepciones ligadas a Alfredo Cornejo y Leandro Zdero. Incluso dentro de LLA hubo fisuras: Marcela Pagano y Carlos D’Alessandro se distanciaron del oficialismo por disputas internas con la conducción de Martín y Karina Milei.
El rechazo del veto encendió alarmas en el oficialismo, que comprobó la dificultad de retener a sus socios habituales. Mientras tanto, en el recinto se cruzaron acusaciones: desde la oposición, Pablo Juliano cuestionó las cifras “infladas” del Gobierno para justificar el veto y defendió que la ley solo implica un costo del 0,03% del PBI. En la vereda contraria, el libertario Santiago Santurio acusó a los opositores de promover “más kirchnerismo” y de querer “prender fuego el país”.
El episodio no solo puso en el centro de la agenda el drama de miles de familias con discapacidad, sino también la fragilidad política del oficialismo en el Congreso, donde cada votación crucial se convierte en un termómetro de lealtades cambiantes y tensiones crecientes.
Fuente: Infobae

