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marzo 6, 2026

Milei sin rumbo: la motosierra paraliza al presidente y lo deja varado en Junín

El viaje que Javier Milei debió suspender a Junín expone mucho más que un contratiempo climático. El acto presidencial quedó bloqueado no solo por las lluvias y los vientos, sino por la falta de infraestructura mínima para garantizar un traslado seguro en un país donde la obra pública fue dinamitada desde la propia Casa Rosada.

La paradoja es brutal: el presidente que prometió dinamitar el Estado no puede moverse dentro de su propio territorio sin que aparezcan riesgos insalvables. Aeródromos inoperativos, rutas deterioradas, falta de señalización y un Servicio Meteorológico Nacional acéfalo conforman el retrato de una Argentina gestionada bajo la motosierra.

El informe de la Agrupación Aérea Presidencial fue tajante: ni Junín ni Pergamino reúnen condiciones para vuelos con el temporal previsto. Y la alternativa terrestre resulta igual de impracticable. Un presidente sitiado por la falta de infraestructura es la postal de un país paralizado por la desinversión.

La vacancia en el Servicio Meteorológico Nacional agrava la crisis. Es la tercera vez desde que Milei asumió que el organismo queda sin conducción. No hay previsión ni planificación: el Estado que debería anticipar y proteger se disuelve en medio de renuncias y nombramientos improvisados.

Milei prometió cortar el gasto político, pero lo que se cortó fue la capacidad de un país de sostener lo elemental: rutas transitables, aeródromos operativos y servicios meteorológicos confiables. Hoy, el presidente no puede trasladarse sin poner en riesgo su seguridad. Mañana, los que no podrán hacerlo serán millones de ciudadanos atrapados por la misma precariedad.

La suspensión del viaje a Junín desnuda el verdadero saldo de la motosierra: un país sin Estado, sin obra pública y sin instituciones sólidas. Y un presidente que, en lugar de gobernar, queda a merced del clima.