La contaminación del Río Paraná es cada vez más preocupante. En general, se trata de uno de los grandes problemas ecológicos del planeta y esta cuenca no está exenta.
Recibe todos los efluentes cloacales de las ciudades asentadas sobre sus orillas, residuos químicos de la industria y del sector agropecuario que afectan la calidad de sus aguas.
Ante esto, la naturaleza tiene una solución que funciona sin costo: el macrosistema de humedales del corredor fluvial Paraná que actúa como un filtro natural para retener y depurar las partículas contaminantes.
“El Paraná, con su caudal promedio de 16 mil metros cúbicos por segundo, tiene un alto potencial de dilución. Y los humedales de su llanura de inundación fluvial suman numerosos procesos físicoquímicos que contribuyen a la depuración de los contaminantes del agua», advirtió Nadia Boscarol, bióloga y coordinadora de Fundación Humedales/ Wetlands International.

«Pero ese potencial no es infinito y los niveles de contaminación en algunas de sus cuencas asociadas son altamente alarmantes”, advirtió.
El rol clave de los humedales, los “riñones” de la naturaleza: Los humedales tienen una capacidad natural para depurar el agua a través de procesos físicos, químicos y biológicos que facilitan la retención, transformación y eliminación de contaminantes y exceso de nutrientes.
Por eso, el delta del Paraná actúa como filtro o “riñón” natural del agua de la Cuenca del Plata, la segunda más grande de Sudamérica.
Según Jezabel Primost, doctora en Ciencias Exactas y autora del trabajo “Riñones del planeta. Humedales: los depuradores naturales del agua”, dentro del paisaje de los humedales del Paraná, “ocurren procesos poco valorados que mejoran la vida humana como la depuración natural del agua.
«Estos ecosistemas son filtros vivos, máquinas naturales que procesan sustancias continuamente de manera gratuita y perfecta. Para hacerlo, deben estar en buen estado”, describió.
“Así como los bosques son considerados los pulmones del planeta, los humedales son los riñones, órganos a los que sólo les prestamos atención cuando empiezan a fallar”, detalló Boscarol.
Cuáles son los principales contaminantes: La contaminación, el problema global que escaló a niveles preocupantes, también está en el Paraná. Los casi 30 millones de personas que habitan en torno a la Cuenca del Plata en Brasil, Paraguay y Argentina dependen de esa agua para consumo humano y usos productivos.
Sin embargo, las principales ciudades costeras del Paraná no cuentan con plantas de tratamiento de efluentes cloacales y en la mayoría de los casos las vuelcan al río después de un simple filtrado.
Los agroquímicos utilizados en el campo, los residuos industriales e hidrocarburos, así como los plásticos y microplásticos también terminan en el río.
Además, las cenizas de los incendios en las Islas y sus humedales, contaminan el aire y dejan la materia orgánica convertida en cenizas que se suman a los contaminantes del agua.
Una publicación reciente de Rafael Lajmanovich, científico del CONICET y de la Universidad Nacional del Litoral, demostró que la cuenca del arroyo entrerriano Las Conchas, afluente del Paraná, aloja niveles críticos de contaminación por vertidos de contaminantes agroindustriales.

“La concentración más alta de glifosato en América del Sur se detectó en los sedimentos de este arroyo, lo que destaca las graves consecuencias ambientales de la escorrentía agrícola en la región”, precisa la investigación.
La aparición frecuente de algas con cianobacterias en la cuenca es otro ejemplo de contaminación, más evidente en períodos de déficit hídrico.
La depuración natural del agua que ocurre en los humedales es una función de la naturaleza que contribuye al bienestar humano. Pero esta capacidad, tal como indicaron los especialistas, no es infinita.
Su buen funcionamiento depende del estado de conservación y capacidad de resiliencia frente a acciones humanas.
El costo de dañar esa función natural y reemplazarla con procedimientos artificiales es elevado. Esto ya que, las plantas de depuración usan procesos de decantación o filtración, y agregan químicos para su potabilización.

“El esfuerzo y costo de la depuración artificial es proporcional a la calidad del agua que ingresa a la toma. Los humedales contribuyen a que estos costos sean menores”, argumentó Boscarol.
Fuente: Noticias Ambientales

