Este jueves 7 de agosto, los chaqueños celebran en capillas y plazas a San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, en un contexto de creciente incertidumbre laboral tanto a nivel nacional como provincial. La Capilla San Buenaventura (Monte Alto 54) abrió sus puertas de 7 a 22 h para siete misas a lo largo de la jornada, y la tradicional procesión infantil está prevista para las 18:30, cuando se espera la participación de cientos de familias que, en lugar de flores, ofrecerán alimentos no perecederos como ofrenda.
Al mismo tiempo, gremios, sindicatos y movimientos sociales se movilizaron desde las 9:30 h en Resistencia, acompañando la misa central convocada por la CGT Regional Chaco. Con lemas como “Sin trabajo no hay futuro, exigimos justicia social”, denunciaron el deterioro del empleo y pidieron al santo interceder por pan y trabajo para todos los chaqueños.
En la provincia, la gestión de Leandro Zdero profundizó el ajuste con recortes y despidos, llevando la tasa de desempleo al 8,9% en el primer trimestre de 2025, un salto de 1,7 puntos respecto al año anterior que supera la media nacional y deja a numerosas familias sin sostén económico. A nivel nacional, un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) refleja que desde la asunción de Javier Milei en noviembre de 2023 hasta abril de 2025, el NEA —y particularmente Chaco— figura entre las regiones más golpeadas por la pérdida de empleo formal, con caídas que superan el 5% en puestos de trabajo registrados.
La devoción popular también se traduce en una fuente de ingresos para vendedores ambulantes, que ofrecen estampitas, espigas de trigo y pancitos para bendecir, en una actividad que para muchas familias representa la única oportunidad de ganarse el pan en un contexto laboral adverso.
Mientras las calles se llenan de rezos, el reclamo es contundente: San Cayetano no da a vasto ante el ajuste liberal que erosiona el trabajo digno. Fieles y sindicatos coinciden en exigir políticas que garanticen empleo formal, inversión en infraestructura y contención social, recordando que la fe se practica también exigiendo derechos.
Este año, la celebración de San Cayetano dejó de ser solo una tradición para convertirse en un pulso social que visibiliza la urgencia de soluciones laborales para un pueblo que, entre plegarias y manifestaciones, busca su pan cotidiano.

