Este 20 de junio, Rosario volvió a ser epicentro de la conmemoración por el Día de la Bandera con un acto central en el Monumento Nacional que recuerda la creación de la enseña patria por Manuel Belgrano, de cuya muerte se cumplen 205 años. La ceremonia protocolar estuvo encabezada por el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el intendente de Rosario, Pablo Javkin. Como hecho destacado, el presidente Javier Milei decidió no asistir, lo que fue interpretado como un gesto de desinterés institucional desde el Municipio.
En representación del Gobierno Nacional estuvieron la vicepresidenta Victoria Villarruel —quien no tomó la palabra— y la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, cuya presencia fue breve por compromisos posteriores en Buenos Aires. Mientras tanto, el presidente y su gabinete participaron de una ceremonia paralela en el Campo de Polo de la Capital Federal, organizada por el Ministerio de Defensa.
Finalizado el acto oficial, en el que alumnos de cuarto grado realizaron su última Promesa de Lealtad a la Bandera, la ciudad dio paso a un extenso festival popular en el Parque Nacional a la Bandera, con propuestas culturales, gastronómicas y musicales para todos los gustos.
La jornada se desplegó en dos escenarios principales. En el Escenario del Río se presentaron artistas como Campedrinos, Antonio Tarragó Ros, Santiago Motorizado y Coti Sorokin. En paralelo, el Escenario del Litoral puso el foco en las expresiones regionales y jóvenes talentos, con Lupe Ferreyra, Ñaupa Cunan, Monchito Merlo y el cierre de La Vanidosa.
El Patio de Baile sumó a la propuesta una programación de folclore tradicional, con la participación de varios ballets locales, DJs y clases abiertas. La gastronomía también fue protagonista: 75 equipos de asadores participaron en el tradicional concurso de asado a la estaca, mientras el público pudo disfrutar de pastelitos, empanadas y comidas típicas en más de 30 puestos.
A pesar de la ausencia presidencial, la celebración mantuvo su carácter festivo y multitudinario, reafirmando a Rosario como el escenario natural de una de las fechas patrias más significativas del calendario argentino.

