Por Oscar Meza
La reciente reunión de los principales referentes del justicialismo abre una esperanza para construir una alternativa política. El desafío será alcanzar la unidad, definir las candidaturas y recuperar las banderas históricas del movimiento nacional y popular.
El peronismo es un movimiento muy amplio. En su seno conviven distintas corrientes de opinión y de pensamiento, y quizás allí esté una de sus mayores fortalezas, su capacidad de mantener tanta vigencia a lo largo de la historia argentina.
Siempre he trabajado y bregado por la unidad de todas las corrientes del movimiento nacional justicialista y del campo nacional, popular y democrático. Estoy convencido de que ese espacio tiene hoy la posibilidad más concreta de cambiar los destinos de nuestra patria en diciembre de 2027, poniéndole fin a este proyecto considerablemente trágico y siniestro que impulsa Javier Milei y compañía.
Una reunión que abre esperanzas
Por eso veo con muy buenos ojos la cumbre peronista realizada este jueves. Fue un encuentro por el que trabajaron especialmente Germán Martínez y el senador formoseño José Mayans, y que logró reunir a los principales sectores del movimiento.
La presencia de Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa y gobernadores de la importancia de Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto, Gustavo Melella y Gildo Insfrán, junto a Gerardo Zamora, referente fundamental de Santiago del Estero, constituye una señal política sumamente valiosa.
Son dirigentes que tienen peso, representatividad y experiencia. Su participación demuestra que existe una voluntad de conversar, buscar coincidencias y avanzar hacia un proyecto común.
Creo que 2027 será un año bisagra en la historia política, económica y social de la Argentina. Para mí, el período de Milei está políticamente agotado. La gran pregunta es hasta cuándo los sectores más conservadores, reaccionarios y ricos de nuestro país seguirán sosteniendo su gobierno y si intentarán darle continuidad a este mismo proyecto.
Incluso desde el propio liberalismo comienzan a aparecer señales de agotamiento. Carlos Melconian, que tuvo un papel importante durante el gobierno de Mauricio Macri, acaba de plantear que no visualiza posibilidades concretas de recuperación económica para 2027, aunque considera posible mantener cierta estabilidad del dólar.
Me parece importante tener presente esa opinión porque demuestra que también hay sectores del pensamiento económico liberal que advierten los límites del programa de Milei.
La unidad por encima de las diferencias
Quienes seguimos de cerca la doctrina, el pensamiento y los ejemplos del general Perón sabemos que fue un profundo constructor de alianzas políticas. Tenía la habilidad y la sabiduría para comprender que los grandes objetivos nacionales requieren una sólida vocación frentista.
El desafío es transitar los caminos de unidad que sean necesarios, sin perder las banderas económicas, políticas y sociales que siempre caracterizaron al peronismo.
En ese marco aparece la discusión sobre las PASO. Considero importante bregar por su vigencia, pero también debemos tener presente que existen otras herramientas para resolver las candidaturas.
En el Chaco, el compañero Jorge Capitanich, con su experiencia política y económica, ha planteado que, si las primarias son suspendidas, el peronismo puede recurrir a elecciones internas para determinar quiénes son sus mejores candidatos y representantes.
Comparto esa mirada. La unidad política y la construcción de una alternativa para gobernar deben estar por encima de cualquier mecanismo electoral. Lo fundamental es encontrar los caminos que permitan alcanzar los objetivos que nos proponemos.
Cristina debe estar en libertad para las elecciones de 2027
Hay otra cuestión que considero absolutamente central. Cualquiera sea el proyecto electoral y cualesquiera sean los candidatos que surjan, todo el campo nacional, popular y democrático debe mantener una consigna fundamental, bregar permanentemente por la libertad de la compañera Cristina Fernández de Kirchner.
Sostengo que su condición de presa política es absolutamente inaceptable para la democracia argentina y latinoamericana.
Si Cristina continúa privada de su libertad durante el proceso electoral de 2027, considero que las elecciones argentinas estarán viciadas, lastimadas y deterioradas.
Sobre la presentación de su defensa ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, tengo conocimiento de versiones que anticipan una posible resolución favorable. Sin embargo, hasta el momento no cuento con una confirmación que permita dar esa noticia por cierta.
Creo profundamente en la necesidad de mantener vigentes los derechos humanos, las instituciones de la República y las garantías democráticas. También considero que quienes hayan cometido violaciones a la Constitución y a las leyes durante este gobierno deberán responder ante la Justicia.
El peronismo tiene por delante una responsabilidad histórica. Debemos tener la inteligencia, la vocación frentista y la grandeza política que nos enseñó Perón para construir una alternativa capaz de recuperar los destinos de nuestra patria.
Y en ese camino, la unidad del movimiento nacional, popular y democrático y la libertad de Cristina Fernández de Kirchner deben ser compromisos irrenunciables.

