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septiembre 25, 2026

Espejitos de colores y realidades contradictorias

Federico Sturzenegger volvió a desplegar un discurso cargado de promesas en la Bolsa de Comercio de Córdoba. A casi tres años de gestión, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado aseguró que Argentina será "potencia mundial" en agro, energía y minería, y que la inteligencia artificial y la economía del conocimiento se sumarán como motores de desarrollo. El relato oficial insiste en que se están sentando "bases sólidas" para el crecimiento económico.

La exposición giró en torno al equilibrio fiscal, definido como objetivo indeclinable de Javier Milei, y a una política monetaria que, según el funcionario, permitirá alcanzar niveles de inflación similares a los de economías estables. Sturzenegger sostuvo que la actual administración logró desacelerar la inflación, reducir la pobreza y recuperar la actividad económica.

El ministro prometió exportaciones energéticas por 50.000 millones de dólares en diez años, y un salto minero de entre 40.000 y 45.000 millones. También habló de un agro con mercados ampliados y de un marco jurídico "reactivo" para atraer empresas de inteligencia artificial, comparando la estrategia con la experiencia de Irlanda.

El discurso incluyó proyecciones de migración interna hacia provincias con recursos naturales, y un efecto multiplicador sobre sectores como la metalmecánica cordobesa. Sturzenegger planteó que la riqueza generada por estas industrias se derramará sobre comercio, servicios e industria.

Sin embargo, la realidad cotidiana expone el contraste de los tarifazos, recortes y tensiones federales conviven con las promesas de potencia mundial. El relato oficial se sostiene en cifras proyectadas a diez años, mientras la oposición denuncia que el presente está marcado por ajustes y espejitos de colores.