El sector de la construcción atraviesa un nuevo retroceso. El Índice Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) cayó en abril un 4% desestacionalizado, el mayor descenso mensual desde marzo de 2025, y acumuló una baja interanual del 2,8%, según el INDEC. El dato llega tras una leve suba en marzo y refleja la volatilidad de un sector que, pese a mostrar una mejora del 2,1% en el primer cuatrimestre frente al mismo período del año pasado, permanece lejos de consolidar una recuperación.
El deterioro de la demanda interna se explica en gran medida por la contracción del crédito. La fuerte suba de encajes bancarios implementada en 2025 elevó las tasas de interés reales, frenó el financiamiento y dejó secuelas que aún persisten. A esto se suma la falta de previsibilidad: la incertidumbre política y macroeconómica, junto con la discrecionalidad de la política monetaria, desalientan decisiones de inversión y dificultan la formación de expectativas de largo plazo.
La radiografía de insumos muestra un escenario heterogéneo. Entre los materiales con mayores caídas interanuales se destacan mosaicos graníticos y calcáreos (-18,9%), yeso (-17,5%), cales (-16,4%), asfalto (-15,5%) y cemento portland (-12,7%). También retrocedieron el hormigón elaborado (-10,2%) y los ladrillos huecos (-6,3%). En contraste, algunos rubros vinculados a terminaciones y refacciones mostraron mejoras: hierro redondo y aceros (+15,7%), pinturas (+10%) y grifería, tubos de acero y vidrio (+16,1%).
Entre los pocos indicadores positivos sobresale el empleo registrado: en marzo los puestos privados en construcción alcanzaron los 384.157, con un crecimiento del 2,5% interanual y del 1,6% en el primer trimestre. También mejoró la superficie autorizada para nuevas obras, con permisos de edificación que crecieron 14,5% interanual en marzo y 4,5% en el acumulado trimestral.
Sin embargo, la encuesta del INDEC refleja un sector cauteloso. Entre las empresas dedicadas a obras privadas, el 75,5% considera que la actividad no variará entre mayo y julio, el 15,1% espera una caída y apenas el 9,4% prevé una mejora. En obra pública, el pesimismo es mayor: uno de cada cuatro empresarios anticipa una disminución. Las principales amenazas señaladas son la caída de la actividad económica, los altos costos de construcción y los problemas en la cadena de pagos. En paralelo, las firmas reclaman medidas de estabilidad de precios, acceso al crédito y reducción de la carga fiscal para impulsar al sector.

