Más ajuste y presión sobre los trabajadores, incluir más individuos a Ganancias.
El Fondo Monetario Internacional volvió a marcarle la cancha al gobierno de Javier Milei y dejó en claro que los nuevos desembolsos de deuda no llegan gratis. Apenas horas después de transferir otros 1.000 millones de dólares correspondientes al acuerdo firmado con la Argentina, el organismo difundió un informe técnico en el que exige avanzar con una reforma tributaria que ampliará la carga impositiva sobre trabajadores y pequeños contribuyentes.
Entre las principales demandas del FMI aparece una ampliación del Impuesto a las Ganancias para que una porción mucho mayor de asalariados vuelva a tributar, además de un incremento sobre las categorías del monotributo que impactará directamente en autónomos y pequeños trabajadores independientes que ya vienen golpeados por la caída del consumo y la pérdida del poder adquisitivo.
El documento, titulado “Argentina: temas seleccionados”, fue elaborado por el staff técnico del organismo que conduce Kristalina Georgieva y forma parte de las condiciones impuestas en la segunda revisión del acuerdo por los 20 mil millones de dólares de endeudamiento tomados por la administración libertaria junto al ministro de Economía, Luis Caputo.
Lejos de mostrar confianza plena en el rumbo económico, el Fondo dejó expuesta su preocupación por la fragilidad fiscal del programa oficial y reclamó acelerar reformas para garantizar mayores niveles de recaudación. En otras palabras: más ajuste, más presión tributaria sobre sectores medios y trabajadores, y nuevas concesiones para sostener el esquema financiero.
El FMI calificó al sistema tributario argentino como “distorsivo e inestable” y reclamó una “reforma integral” destinada a fortalecer el denominado “ancla fiscal”, concepto que el Gobierno utiliza como bandera para justificar el brutal recorte sobre jubilaciones, salarios, universidades, salud pública y obra pública.
Sin embargo, detrás de ese discurso de austeridad, el organismo plantea ahora ampliar la base de contribuyentes de Ganancias hasta alcanzar al 20 por ciento de los trabajadores registrados, cuando actualmente el tributo alcanza a un porcentaje muchísimo menor debido al rechazo sindical y social que generó históricamente ese impuesto sobre los salarios.
Según los propios cálculos del FMI, el regreso masivo de trabajadores al pago de Ganancias permitiría recaudar alrededor de un punto adicional del PBI, mientras que el endurecimiento del monotributo aportaría otro 0,4 por ciento.
La receta vuelve a repetir el esquema clásico de los programas del Fondo: alivio fiscal para grandes sectores empresariales y financieros, combinado con mayor presión sobre trabajadores, profesionales independientes y sectores medios.
El informe también propone reducir gradualmente impuestos vinculados al comercio y a las transacciones financieras, mientras habilita a las provincias a reforzar sus propios sistemas tributarios, algo que podría derivar en nuevas cargas locales para compensar la caída de recursos.
Todo ocurre en un contexto social cada vez más delicado, con salarios deteriorados, fuerte caída del consumo y niveles de actividad que todavía no logran recuperarse en numerosos sectores productivos. Aun así, el Gobierno continúa presentando el acuerdo con el FMI como un respaldo internacional al rumbo económico, aunque los documentos técnicos del organismo muestran crecientes exigencias y nuevas condiciones de ajuste.
La discusión ahora pasa por determinar hasta dónde está dispuesto a avanzar Javier Milei para cumplir con las demandas del Fondo y sostener el financiamiento externo, mientras crece el malestar social por el impacto del ajuste sobre los ingresos y el empleo.

