La ciudad de Resistencia será escenario, desde este 22 de abril, en el complejo Guido Miranda, de un evento que posiciona al nordeste argentino en el mapa del pensamiento audiovisual. Se trata del X Congreso Internacional de la Asociación Argentina de Estudios sobre Cine y Audiovisual, que por primera vez se realiza en la región y tendrá como sede principal a la Universidad Nacional del Nordeste.
Durante cuatro jornadas, el encuentro reunirá a investigadores, docentes, estudiantes y realizadores de distintas provincias y del exterior, con una agenda que combina reflexión académica y exhibiciones. La consigna elegida —“Volver a imaginar(nos). Cines y tecnologías imagosonoras para la resistencia”— marca el tono de un congreso atravesado por debates sobre el presente del cine, los cambios tecnológicos y las nuevas formas de producción.
La magnitud del evento se refleja en los números: se esperan cerca de 300 participantes y unas 250 exposiciones organizadas en paneles, mesas temáticas y conferencias. Los ejes de discusión abarcan desde la relación entre cine y tecnología hasta las producciones regionales, pasando por géneros, identidades y nuevas narrativas.
La actividad comenzará de manera anticipada en Corrientes, con una muestra de cine universitario que seleccionó 21 trabajos entre medio centenar de propuestas llegadas desde distintos puntos del país. Esa instancia funcionará como antesala de las jornadas centrales que se desarrollarán entre miércoles y viernes en distintas facultades de la UNNE.
El programa incluye también proyecciones abiertas al público en el Complejo Cultural Guido Miranda, donde se destaca la exhibición de Prisioneros de la tierra, clásico del cine nacional recientemente restaurado.
Otro de los ejes relevantes será el ciclo dedicado a memoria e historia reciente, con materiales del realizador Jorge Castillo y producciones regionales que dialogan con el pasado desde el lenguaje audiovisual.
Más allá de la agenda académica, el congreso implica un movimiento significativo para la ciudad, tanto por la llegada de visitantes como por la posibilidad de fortalecer vínculos entre el ámbito universitario y el sector audiovisual. La elección de Resistencia como sede no solo descentraliza este tipo de encuentros, sino que también visibiliza la producción cultural del interior, en un escenario donde las miradas federales buscan ganar espacio propio.

