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abril 15, 2026

Santander cerró una sucursal en Corrientes y avanza con retiros voluntarios

El Banco Santander cerró una de sus sucursales en la ciudad de Corrientes y abrió una negociación con parte del personal bajo la modalidad de retiros voluntarios. La situación fue confirmada por La Bancaria Corrientes, que además advirtió sobre el posible avance de un conflicto judicial por el caso de una delegada sindical que rechazó la propuesta de la entidad.

Según explicó el secretario general del gremio en la provincia, Esteban Lezcano, la entidad tenía dos sucursales en la capital correntina y resolvió discontinuar la ubicada sobre calle Santa Fe, en la esquina con Hipólito Yrigoyen. Entre cuatro y cinco trabajadores dejaron el banco mediante acuerdos de retiro voluntario, mientras que el resto fue reubicado en la otra sede que sigue operativa en la ciudad.

Menos sucursales, menos personal

El cierre en la capital no fue un hecho aislado. La misma fuente sindical confirmó que Santander también cerró definitivamente su única sucursal en Curuzú Cuatiá, lo que refuerza una tendencia de reducción de la estructura física del banco en Corrientes. En paralelo, la Asociación Bancaria mantiene desde febrero un estado de alerta a nivel nacional y denunció que la entidad avanzó con el cierre de más de 40 sucursales en distintas partes del país.

Desde el gremio sostienen que el proceso combina reestructuración, recorte de costos y presión sobre las condiciones laborales. En Corrientes, la mayor tensión pasa por la situación de una trabajadora que además cumple funciones gremiales y no aceptó el acuerdo ofrecido por el banco. La Bancaria anticipó que ese caso podría terminar en la Justicia.

El impacto en la atención

La discusión no se agota en el plano laboral. Cada cierre reduce la atención presencial en una actividad que sigue siendo clave para jubilados, comerciantes, empresas y usuarios que todavía dependen de la sucursal física para buena parte de sus trámites. El propio Santander viene empujando la atención digital y la autogestión, incluso con turnos previos y operaciones que promueve realizar sin pasar por ventanilla.

En Corrientes, esa transformación ya dejó una consecuencia concreta: menos puntos de atención, menos personal y más concentración operativa en una sola sede en la capital. El banco lo presenta como parte de una reorganización. El gremio lo lee como un ajuste que achica puestos de trabajo y deteriora el vínculo con los clientes. Ahí está el verdadero foco del conflicto.