Resistencia Cargando temperatura...
abril 10, 2026

Agroquímicos en Argentina: un informe advierte que su uso creció 2.000% en las últimas décadas y ya impacta en acuíferos

Un informe de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) advierte que el uso de agroquímicos en Argentina creció un 2.000% en las últimas décadas, pasando de 30 millones de litros en 1991 a 600 millones en la actualidad.

La investigación, presentada por la geóloga e investigadora del Conicet Verónica Lutri, pone el foco en “la contaminación que no se ve”: el impacto silencioso en los acuíferos de la llanura chaco-pampeana.

La amenaza invisible del agua subterránea

Lutri, seleccionada por el International Groundwater Resources Assessment Centre (IGRAC) y embajadora del World Water Film Festival, subraya que la contaminación se produce con mayor facilidad en acuíferos poco profundos y suelos arenosos o de grava. Allí, el agua de lluvia infiltra rápidamente y arrastra químicos como la atrazina, detectada a 20 metros de profundidad.

Este herbicida, prohibido en la Unión Europea desde 2004, sigue utilizándose en Argentina, donde las malezas resistentes obligan a aplicar mayores dosis.

Evidencia científica y censura

La investigadora recuerda que existen toneladas de evidencia científica sobre los efectos nocivos de herbicidas como el glifosato y el 2,4-D. Se han detectado plaguicidas en sangre, orina, polvo ambiental y sedimentos, pero muchos estudios fueron censurados.

El Proyecto Sprint, por ejemplo, reveló la presencia de herbicidas en matrices biológicas, aunque sus resultados no fueron difundidos oficialmente.

El uso de agroquímicos ha aumentado un 2.000% en Argentina. 
Consecuencias para la salud

El uso intensivo de agroquímicos está asociado a graves impactos en la salud humana, especialmente en los llamados “pueblos fumigados”:

  • Cáncer y enfermedades crónicas: mayor incidencia de cáncer cerebral, de mama, próstata, vejiga y colon.
  • Daño genético y reproductivo: aumento en el daño genético y efectos adversos en la reproducción.
  • Intoxicaciones agudas y crónicas: afecciones de piel, problemas respiratorios y neurológicos.
  • Contaminación persistente: químicos que permanecen en suelo y agua, llegando a los alimentos.

En jóvenes de comunidades rurales expuestas, las tasas de cáncer pueden ser hasta 2,5 veces más altas que en poblaciones no fumigadas.

Impacto ambiental y social

La expansión de la frontera agrícola ha implicado la pérdida de humedales y bosques nativos, aumentando la vulnerabilidad de los ecosistemas. Además, el modelo extractivista genera desigualdades: mientras algunos sectores se benefician de la exportación de soja, otros enfrentan contaminación del agua, aire y suelo.

Alternativas y agroecología

El especialista en agroecología de la UNRC, Claudio Sarmiento, plantea la necesidad de buscar alternativas naturales como el uso de insectos benéficos y prácticas agroecológicas. Lutri coincide en que el sistema está saturado y requiere un cambio de paradigma: “Sin agua no podemos vivir y no se cuida lo que no se conoce”.

El informe de la UNRC expone un modelo químico-dependiente que amenaza la salud pública y los ecosistemas.

La contaminación de acuíferos, la censura de estudios y el aumento de enfermedades en poblaciones rurales son señales de alarma. Frente a este escenario, la agroecología y la regulación estricta aparecen como caminos posibles para reducir la dependencia de agroquímicos y proteger tanto el ambiente como la salud de las comunidades.

Fuente: Noticias Ambientales.