El escándalo por la criptomoneda $Libra, que estalló tras una abrupta suba y posterior colapso que dejó pérdidas millonarias, sumó en las últimas horas elementos que agravan las dudas sobre el rol del presidente Javier Milei y su entorno más cercano. Documentos judiciales, registros telefónicos y mensajes privados empiezan a delinear un escenario muy distinto al que el mandatario sostuvo públicamente.
Desde el inicio, Milei intentó despegarse del proyecto al afirmar que solo había difundido una iniciativa privada sin vínculo directo. Sin embargo, la aparición de registros de llamadas en el marco de una investigación federal pone en cuestión esa versión: se detectaron al menos siete comunicaciones telefónicas entre el presidente y el empresario Mauricio Novelli en la misma noche del lanzamiento del token, el 14 de febrero de 2025.
Aunque el contenido de esas conversaciones no trascendió, su simultaneidad con la publicación en redes sociales —en la que Milei promocionó la criptomoneda e incluso difundió el código de acceso— refuerza la hipótesis de una coordinación previa. La información, revelada inicialmente por el diario The New York Times y difundida a nivel local por C5N, sugiere un nivel de involucramiento mayor al admitido.
El caso adquiere una dimensión aún más delicada a partir de mensajes recuperados del teléfono de Novelli. En audios y textos de 2023, el empresario hace referencia a pagos periódicos destinados a Milei cuando todavía era diputado, mencionando “los 2000 de siempre” como una suerte de “sueldo”. De confirmarse, estos indicios podrían abrir una línea de investigación vinculada a posibles beneficios económicos previos a su llegada a la presidencia.
La causa judicial, que investiga el colapso de $Libra bajo la figura de una posible maniobra tipo “rug pull” —cuando los inversores iniciales se retiran con ganancias dejando pérdidas al resto—, ya incluye a Milei como persona de interés, aunque por el momento no enfrenta imputación formal. También figuran otros actores clave del entorno oficial, entre ellos su hermana Karina Milei y el asesor Santiago Caputo, quienes habrían mantenido contactos directos con los impulsores del proyecto.
En paralelo, el consultor estadounidense Hayden Davis, vinculado al desarrollo del token, se desligó del esquema al asegurar que actuó solo como asesor externo y que no obtuvo beneficios económicos, aunque evitó responder nuevas consultas.
Las derivaciones políticas no tardaron en escalar. Sectores de la oposición impulsan pedidos de interpelación en el Congreso, mientras que investigaciones parlamentarias sostienen que la intervención pública del presidente fue determinante para inflar artificialmente el valor del activo digital en sus primeras horas de circulación.
“El lanzamiento y la promoción no fueron hechos aislados ni espontáneos, sino parte de una operatoria planificada”, sostuvo el diputado Maximiliano Ferraro, uno de los principales impulsores de la investigación legislativa.
El escándalo también salpica a otras figuras del oficialismo. En medio del clima de sospecha, trascendió una grabación —aún no verificada judicialmente— que sugiere posibles beneficios indebidos para Karina Milei en otra maniobra paralela. A esto se suma una investigación sobre el vocero presidencial Manuel Adorni por presuntos gastos irregulares, acusaciones que el funcionario rechazó.
El origen del caso se remonta a un mensaje publicado por Milei en la red social X, donde promocionó $Libra como una herramienta para financiar pequeñas empresas. La difusión presidencial disparó una ola de compras que elevó el valor del token en pocas horas, antes de un desplome que dejó pérdidas estimadas en unos 250 millones de dólares.
A medida que se incorporan nuevas pruebas, la investigación comienza a poner el foco no solo en los desarrolladores del activo digital, sino en la posible utilización de la investidura presidencial para legitimar y potenciar una operatoria financiera de alto riesgo. En ese contexto, las explicaciones oficiales aparecen cada vez más tensionadas frente a un cúmulo de indicios que, lejos de disiparse, siguen creciendo.
Fuente: The New York Times

