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abril 1, 2026

El entramado de Adorni: denuncias de corrupción y conflictos de interés

Basado en la investigación de Rolando Graña

La figura del vocero presidencial Manuel Adorni quedó en el centro de un escándalo que combina sospechas de enriquecimiento ilícito, operaciones inmobiliarias irregulares y vínculos empresariales de su entorno familiar con compañías que mantienen contratos con el Estado. La investigación periodística de Rolando Graña expuso un entramado que ya derivó en imputaciones judiciales y que amenaza con erosionar la credibilidad del gobierno.

Según reveló Graña, Adorni habría participado en compras de propiedades financiadas en un 90% por dos jubiladas, un esquema considerado inverosímil por especialistas. El fiscal Carlos Rívolo imputó al vocero por enriquecimiento ilícito y dádivas, al detectar inconsistencias en su declaración jurada y bienes no declarados.

La investigación también apunta a la consultora +BE, propiedad de Bettina Julieta Angeletti, esposa de Adorni. La empresa habría sido contratada por grandes compañías privadas que, a su vez, mantienen negocios con el Estado en áreas bajo la órbita del vocero. Este cruce de intereses plantea un posible conflicto ético y legal.

Un caso emblemático es el de una firma que contrató a la consultora y que busca quedarse con la concesión de Tecnópolis, un negocio valuado en unos $180.000 millones, cuya decisión depende directamente de la oficina de Adorni.

La denuncia presentada por la diputada Marcela Pagano en el Juzgado Federal N°11, a cargo de Ariel Lijo, describe un circuito de relaciones comerciales que vincula a Adorni, su esposa y empresarios allegados. El fiscal Gerardo Pollicita, por su parte, investiga el abrupto crecimiento patrimonial del vocero, viajes de lujo y vínculos no declarados oficialmente.

El caso golpea la credibilidad del vocero presidencial y genera incomodidad dentro de la Casa Rosada. Más allá de las responsabilidades penales que pueda determinar la justicia, la percepción pública sobre corrupción en altos cargos se intensifica, lo que erosiona la confianza institucional y alimenta la desconfianza ciudadana hacia la clase política.

En conclusión, la investigación de Rolando Graña expone un entramado de negocios privados y decisiones públicas que, de confirmarse judicialmente, configurarían un caso de corrupción y tráfico de influencias en el corazón del gobierno.