La principal actividad de este martes 24 de marzo en Chaco será la marcha convocada en Resistencia para las 18, con concentración en la intersección de 9 de Julio y San Martín y cierre frente a la Casa por la Memoria, donde está previsto el acto central y la lectura de un documento colectivo por los 50 años del golpe de Estado. La convocatoria fue impulsada por organismos de derechos humanos, organizaciones sociales, espacios políticos y centrales sindicales.
La movilización llega después de varios días de actividades organizadas en el marco del Mes de la Memoria en Chaco. La Comisión Provincial por la Memoria y distintos organismos habían presentado una agenda propia que incluyó conferencias, reuniones, intervenciones culturales, presentaciones y actividades en la Casa por la Memoria y otros espacios de la provincia. Entre ellas, el viernes 20 a las 10 estaba convocada una reunión extraordinaria de la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura en la sede de la CPM, y para las 19 de ese mismo día ya había actividades programadas en la Casa por la Memoria.
En paralelo, el Gobierno provincial realizó su propio acto oficial el viernes 20 a las 20 en el Salón Obligado de la Casa de Gobierno. Según informó el Ejecutivo, la actividad fue encabezada por el gobernador Leandro Zdero y contó con la participación de representantes de los tres poderes del Estado y referentes vinculados a la defensa de los derechos humanos.
Ese dato político quedó expuesto en la previa del 24 de marzo: mientras la marcha y la agenda de memoria se venían construyendo desde organismos y espacios ya activos en la provincia, el Ejecutivo optó por una conmemoración institucional separada.
El centro de la escena, de todos modos, estará esta tarde en las calles de Resistencia. A 50 años del golpe, la convocatoria vuelve a reunir a distintos sectores alrededor de una consigna que sigue teniendo peso político y social: memoria, verdad y justicia.
La jornada tendrá su momento más fuerte en la movilización, en la presencia colectiva y en la decisión de sostener, medio siglo después, una memoria activa frente al presente, en un contexto atravesado por discursos y actitudes negacionistas del gobierno nacional de Javier Milei, y por la convicción de que sin memoria no hay democracia posible.


