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marzo 13, 2026

Tarifazo del agua: Sameep confirmó una suba acumulada del 130% mientras crecen los reclamos por el servicio

Sameep confirmó que en 2026 aplicará una fuerte actualización en la tarifa del agua potable y saneamiento en Chaco. El esquema prevé un aumento inicial del 80% desde mayo y luego tres ajustes bimestrales de 17,93% en julio, septiembre y noviembre. Según explicó el presidente de la empresa, Nicolás Diez, la tarifa básica de referencia para un consumo de hasta 15 metros cúbicos mensuales pasará de unos $5.700 a alrededor de $13.000 hacia fin de año. La discusión se dio en el marco de la audiencia pública convocada por el Gobierno provincial para revisar el cuadro tarifario.

La empresa justificó el incremento por el aumento de los costos de producción y distribución del servicio, en especial energía eléctrica, insumos químicos, logística y mantenimiento. Sameep sostiene que la actualización apunta a acompañar esos mayores costos y sostener inversiones en infraestructura, redes y equipamiento.

Un servicio esencial, cada vez más caro

El nuevo cuadro tarifario implica otro golpe al bolsillo sobre un servicio básico en una provincia donde los ingresos vienen perdiendo terreno frente a la inflación. En ese contexto, el argumento de la recomposición de costos puede explicar la decisión empresaria, pero no elimina el problema central: el agua será bastante más cara para miles de hogares chaqueños durante 2026.

Sameep informó además que la tarifa social continuará vigente. Ese beneficio alcanza a usuarios con ingresos del grupo familiar de hasta $450.000 mensuales y también contempla a personas con discapacidad, con trámite presencial en la Oficina de Gestión Social de la empresa en Resistencia.

Pagar más, con quejas por la prestación

El punto más sensible no está solo en la suba, sino en la relación entre tarifa y calidad del servicio. Sameep asegura que parte de los recursos se destinarán a mejoras de red, reparación de cañerías y renovación de equipamiento. Sin embargo, los reclamos de usuarios siguen siendo una constante y vuelven a poner en discusión si el incremento llegará acompañado por una mejora real en la prestación.

En Resistencia, por ejemplo, vecinos de la zona norte denunciaron este 13 de marzo que llevan al menos dos días con falta total de agua o con una presión tan baja que no pueden llenar tanques ni utilizar el servicio con normalidad. Los reclamos se concentran en sectores como barrio Judicial, Felipe Gallardo y zonas cercanas, donde la falta de suministro ya afecta tareas básicas como cocinar, higienizarse o limpiar, sin que hasta el momento hubiera una explicación oficial puntual sobre lo que ocurre en esos barrios.

En enero, la propia Sameep informó en varias ocasiones que trabajos y roturas en el Acueducto Norte podían provocar baja presión o falta de agua en la zona norte de Resistencia, Villa Fabiana Norte y Sur, Caraguatá, Autódromo, Villa Cristo Rey, Don Santiago y sectores detrás del hipermercado. También reportó luego reparaciones y restablecimientos progresivos en esas áreas.

Un aumento difícil de justificar en el contexto actual

La suba anunciada por Sameep abre un problema más profundo que el estrictamente tarifario. El agua es un servicio esencial y su prestación no debería quedar sujeta a una lógica donde el usuario paga cada vez más mientras convive con fallas, baja presión y cortes sin respuestas claras. En una provincia con salarios deteriorados, empleo precario y hogares cada vez más ajustados, un aumento acumulado del 130% sobre un servicio básico aparece como una carga excesiva. La discusión no pasa por aceptar boletas más caras con la esperanza de que algún día el servicio mejore. Pasa por algo mucho más elemental: garantizar agua en condiciones adecuadas y con tarifas que no queden por encima de las posibilidades reales de la gente.