La imagen de Leandro Zdero se deteriora en tiempo récord
Después de cerrar 2024 con indicadores de imagen favorables, el gobernador del Chaco, Leandro Zdero, atraviesa uno de los momentos más complejos desde que asumió la conducción provincial. En apenas dos meses, el escenario político cambió con rapidez y la gestión enfrenta un creciente desgaste en la opinión pública, atravesada por conflictos sociales, cuestionamientos a la gestión y un clima económico cada vez más tenso.
Lo que hasta hace poco aparecía como una administración con respaldo político sólido comenzó a mostrar signos de fragilidad. Analistas y dirigentes de distintos sectores coinciden en que el capital político acumulado durante el primer tramo del mandato se ha erosionado con rapidez, abriendo un período de incertidumbre para el Ejecutivo provincial.
El deterioro de la imagen del gobierno no responde a un único episodio, sino a una acumulación de factores que en las últimas semanas se volvieron más visibles.
Uno de los principales elementos es el aumento de la conflictividad social. Reclamos gremiales, protestas sectoriales y tensiones en distintas áreas del Estado comenzaron a marcar el ritmo de la agenda pública. Para distintos sectores sociales, la respuesta oficial aparece insuficiente frente a problemas que impactan directamente en la vida cotidiana de la población.
A ese escenario se suma la relación política con el gobierno nacional encabezado por Javier Milei. La cercanía política entre Zdero y la Casa Rosada no ha logrado traducirse, según observadores locales, en un flujo de recursos o asistencia que alivie la situación provincial. En un contexto de fuerte ajuste fiscal a nivel nacional, el impacto sobre las provincias se vuelve cada vez más visible.
En ese marco, la estrategia discursiva que durante el inicio de la gestión puso el acento en la llamada “herencia recibida” comienza a mostrar signos de desgaste. A más de un año del cambio de gobierno en la provincia, parte de la ciudadanía empieza a exigir resultados concretos antes que explicaciones sobre el pasado.
El malestar social empieza a reflejarse también en el plano político. Dirigentes opositores y algunos sectores independientes sostienen que la administración provincial enfrenta dificultades para consolidar una agenda de gestión que logre revertir el clima de insatisfacción.
Desde distintos ámbitos se repite una misma idea: la sociedad atraviesa una situación económica cada vez más compleja y espera respuestas inmediatas del gobierno. En ese contexto, los márgenes de paciencia política se reducen y cualquier señal de falta de rumbo se amplifica.
“La gente ya no quiere discutir quién fue responsable de los problemas de hace años; quiere saber cómo se van a resolver los de hoy”, señalan voces críticas dentro del ámbito legislativo provincial.
El desafío para la administración de Zdero será ahora reconstruir la iniciativa política en un contexto adverso. La capacidad del gobierno para encauzar los conflictos sociales, mejorar los indicadores de gestión y recuperar credibilidad ante la ciudadanía será determinante para el futuro del mandato.
En la política provincial, donde los ciclos de apoyo y desgaste suelen ser rápidos, el interrogante que comienza a instalarse es si el gobernador logrará revertir la tendencia negativa o si el deterioro de su imagen continuará profundizándose en los próximos meses.

