Organizaciones ambientalistas y vecinos de Resistencia denunciaron un desmonte en el Parque Caraguatá y reclamaron a la Municipalidad que suspenda de inmediato los trabajos realizados con maquinaria pesada en el predio. El eje del reclamo apunta a la remoción de vegetación nativa, la afectación del humedal y la falta de información pública previa sobre el alcance de la intervención.
Según denunciaron integrantes de organizaciones como Misión Eco y Jóvenes por el Ambiente, durante los primeros días de marzo ingresaron tractores, excavadoras y otras máquinas que realizaron tareas de limpieza y apertura de caminos dentro del área. A partir de relevamientos en el lugar, sostuvieron que fueron afectados quebrachos jóvenes, aromitos, caraguatás y sectores donde el ecosistema se encontraba en regeneración natural. También advirtieron sobre daños en áreas de nidificación y en sectores utilizados para actividades de observación y educación ambiental.
Desde las organizaciones remarcaron que no se trató de una limpieza menor. El planteo es que hubo una intervención sobre uno de los últimos espacios de monte nativo y humedal urbano que quedan en Resistencia, un sitio al que le atribuyen un alto valor ecológico dentro de la trama urbana.
El reclamo de las organizaciones
El reclamo ambientalista tomó fuerza porque el Caraguatá venía siendo impulsado como área de protección y no como un espacio disponible para intervenciones sin explicaciones públicas. Las organizaciones señalaron que hasta el momento no se difundió información oficial previa sobre las tareas, no se exhibió cartelería de obra y no se conoce un estudio de impacto ambiental que respalde los trabajos.

La ambientalista Yanel Mayol, una de las voceras del reclamo, afirmó que la intervención provocó un daño severo sobre flora y fauna nativa. Según esa denuncia, la maquinaria afectó especies autóctonas, nidos de aves y sectores del humedal que estaban siendo relevados por las organizaciones. También sostuvo que, ante la falta de respuestas oficiales, evalúan avanzar con una medida cautelar para frenar las obras.
Masin se sumó con críticas al municipio
La concejala Lucila Masin también se pronunció sobre el tema y calificó la situación como “extremadamente grave”. En declaraciones difundidas este 10 de marzo, sostuvo que el predio “ya está tipificado como reserva”, en línea con el planteo de quienes cuestionan que el municipio haya avanzado con tareas sin brindar explicaciones públicas suficientes.
La intervención de Masin agregó un componente político al conflicto, porque reforzó la discusión sobre el estatus legal y ambiental del Caraguatá. La concejala ya venía participando del proceso de impulso para consolidar la protección del área y había reclamado avances concretos para su preservación.
La respuesta oficial
Frente a las denuncias, el municipio negó que se esté realizando un desmonte. La versión oficial es que los trabajos corresponden a tareas de recuperación y mantenimiento del parque, con limpieza y despeje de senderos vehiculares y peatonales ya existentes. Desde esa postura, también se aseguró que no se están cortando árboles en el predio.
Esa explicación, sin embargo, no desactivó el conflicto. Las organizaciones insisten en que las imágenes y recorridas realizadas en el lugar muestran una intervención de mayor escala y reclaman que la Municipalidad informe con precisión qué obra se está ejecutando, bajo qué autorización y con qué resguardo ambiental.
Un conflicto abierto
El caso Caraguatá ya dejó de ser solo una discusión sobre tareas de mantenimiento. Las organizaciones ambientales plantean que lo que está en juego es el tratamiento que el municipio le da a un área con valor ecológico, ambiental y comunitario dentro de la ciudad. Por eso exigen la suspensión de los trabajos, la publicación de la documentación técnica y administrativa y precisiones sobre el marco legal de la intervención.
Con las denuncias en la calle, el pronunciamiento de Masin y la respuesta oficial en sentido contrario, el conflicto quedó abierto. El punto central del reclamo ambientalista sigue siendo el mismo: que no se avance sobre el Caraguatá sin información pública, sin controles y sin garantías de protección para uno de los sectores ambientales más sensibles de Resistencia.
