El ciclo lectivo 2026 arrancó en Chaco con el conflicto docente instalado en la puerta de las escuelas. Hubo paro de 24 horas en el inicio de clases, una marcha de antorchas ayer por la tarde-noche (lunes 2 de marzo) y reclamos visibles en establecimientos como el Colegio Don Bosco, donde los carteles por el aumento del 3% expusieron el clima real del comienzo.
Un paro con adhesión dispar, condicionado por el descuento y el presentismo
ATECh reconoció que el acatamiento no fue uniforme y explicó por qué: hacer paro cuesta caro. Su secretaria general, Rosa Petrovich, señaló que los docentes enfrentan descuentos por día de huelga y la pérdida del presentismo, lo que describió como “un doble castigo” por ejercer el derecho a huelga. Dijo que hubo escuelas con adhesión alta (en torno al 60%) y otras con niveles bajos (cerca del 10%), y remarcó una idea clave: “no fue un inicio normal de clases” en la provincia.
En términos políticos, Petrovich también apuntó a la falta de convocatoria a paritarias/comisión salarial y habló de “empobrecimiento extremo”, con salarios que, según su diagnóstico, están por debajo de la inflación y con fuerte endeudamiento docente (préstamos, anticipos).
Marcha de antorchas: protesta nocturna para sostener el reclamo
Ayer, desde las 19:30, los gremios realizaron una marcha de antorchas en Resistencia con paso por la Plaza 25 de Mayo, y replicaron la convocatoria en plazas del interior. El eje fue el mismo: actualización salarial, pago de la deuda por cláusula gatillo y apertura inmediata de instancias formales de negociación.
El formato no fue casual: cuando el paro se vuelve “impagable” por el descuento y la pérdida del presentismo, la protesta se desplaza a la calle y a la visibilidad pública.
Don Bosco: el reclamo se metió adentro de la escuela
La tensión también quedó a la vista en el Colegio Don Bosco de Resistencia, donde docentes exhibieron carteles con críticas al aumento del 3% y reclamos por un salario “digno”. El episodio circuló en redes y fue citado por medios locales como síntoma del arranque: clases que formalmente empiezan, pero con conflicto abierto.

Licencias gremiales: otro frente que recalienta la discusión
En paralelo al reclamo salarial, ATECh cuestionó la idea del Ejecutivo de modificar el esquema de licencias gremiales, y Petrovich lo leyó como parte de una avanzada contra derechos laborales y contra el Estatuto Docente, además de pedir controles (auditorías) antes que recortes generalizados.
Con el inicio de clases ya en marcha, el conflicto queda planteado con un dato incómodo: si parar implica descuento y pérdida de presentismo, la huelga se vuelve un lujo que muchos docentes no pueden pagar. En ese escenario, el Gobierno apuesta a la normalidad administrativa y los gremios a sostener la presión en la calle. La pregunta práctica, la que importa, es si habrá una instancia salarial real para descomprimir o si marzo seguirá sumando días de clase con protesta a la vista.

