El presidente Javier Milei abrió anoche (domingo 1 de marzo de 2026) el 144° período de sesiones ordinarias del Congreso con un discurso extenso en el que el tono confrontativo ocupó un lugar central. A lo largo de varios tramos interrumpió su exposición para responder desde el atril con descalificaciones directas a legisladores opositores, en un clima que degradó el marco institucional del acto.
Agravios a la oposición y quiebre del formato institucional
En el propio texto oficial del discurso aparecen expresiones de agravio dirigidas a la oposición. Entre otras, Milei los llamó “ignorantes”, “manga de ladrones”, “delincuentes” y “manga de chorros”, además de vincularlos con conductas delictivas y rematar con “por eso tienen a la suya presa” y “va a seguir presa… porque es una chorra”.
Ese registro no fue episódico: funcionó como un mecanismo recurrente de construcción política durante la apertura. El efecto inmediato fue desplazar el foco del mensaje (balance y agenda legislativa) hacia la confrontación con el recinto.
Un recinto convertido en ring: insultos, chicanas y salidas del recinto
Lejos del formato institucional que suele esperarse en una apertura parlamentaria, Milei sostuvo una dinámica de provocación-respuesta con sectores del kirchnerismo y la izquierda, con descalificaciones explícitas durante la exposición. Con varios ataques directos a legisladores opositores (por ejemplo, referencias a “Chilindrina troska” y otras chicanas).
En ese contexto, hubo legisladores que abandonaron el recinto antes del cierre y dirigentes de espacios no alineados al kirchnerismo que cuestionaron el “clima” del evento, señalando que la lógica de tribuna reemplazó el debate parlamentario.
Ataques verbales a industriales y “empresarios prebendarios”
El Presidente también dirigió parte de su discurso contra sectores industriales y grandes empresarios a los que ubicó como beneficiarios de un sistema de “privilegios”. En ese tramo defendió la apertura comercial y cuestionó a quienes la critican por la caída de actividad o el cierre de plantas, caracterizándolos como actores que buscan sostener ventajas y protecciones estatales. En la exposición recurrió a etiquetas despectivas para referirse a empresarios y a la dirigencia industrial, incluyendo la idea de “cazadores en el zoológico” y la acusación de sostener un esquema “prebendario”, además de alusiones personales a referentes del sector a los que suele atacar públicamente.
Estados Unidos, Trump y el “siglo de las Américas”: ¿geopolítica o economía?
En política exterior, Milei explicitó una “alianza estratégica duradera” con Estados Unidos, la presentó como una política de Estado y la conectó con su narrativa regional (“Make Americas Great Again, de Alaska a Tierra del Fuego”).
En el mismo discurso afirmó que “el gobierno de Donald Trump acudió en ayuda” de la Argentina y sostuvo que esa ayuda “no fue por cuestiones económicas”. Sin embargo, más adelante atribuyó a ese alineamiento resultados abiertamente económicos: “renegociar con el Fondo Monetario Internacional”, “salvar una crisis cambiaria”, “incrementar nuestro comercio exterior” e “impulsar” inversión extranjera.
Con ese contraste planteado por el propio Presidente, la pregunta queda servida: ¿su alineamiento con Washington es solo geopolítico o también responde a intereses económicos concretos, especialmente después de presentar a Trump como un “aliado clave” y vincular la relación con la salida de una crisis cambiaria?
Reformas anunciadas en bloque, con poca precisión
En el capítulo legislativo, Milei enumeró reformas amplias (marco regulatorio, esquema impositivo, Código Aduanero) y sostuvo que enviará proyectos para profundizar la apertura económica y “ratificar” el acuerdo con Estados Unidos, además de lo vinculado a la Unión Europea.
El punto débil del mensaje no fue la enumeración, sino la falta de definiciones operativas: qué proyectos ingresan primero, qué cambios concretos se proponen, con qué plazos y qué acuerdos políticos se buscarán para convertir esos anuncios en leyes.

