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marzo 5, 2026

Mientras aumentan el monto del Monotributo , se elimina el impuesto al Lujo


La eliminación del llamado “impuesto al lujo” vuelve a poner en el centro del debate el rumbo fiscal del Gobierno y sus prioridades. Mientras el consumo masivo se desploma y el mercado de 0 km registra una caída cercana al 25% en febrero, el Ejecutivo decidió suprimir el 18% de impuesto interno que alcanzaba a vehículos valuados por encima de los $121 millones, una medida que beneficia de manera directa al segmento más exclusivo del mercado automotor.

Con la modificación, autos y SUV de alta gama que hasta ahora tributaban ese adicional dejarán de hacerlo y podrán bajar su precio a una franja cercana a los $103 millones, aunque en muchos casos el valor final podría ubicarse algo por encima debido a estrategias comerciales previas de las marcas para no superar el umbral impositivo. En términos concretos, las automotrices anticipan reducciones promedio de entre el 12% y el 15%.

El argumento oficial se apoya en la necesidad de “normalizar distorsiones” y dinamizar el sector, junto con los nuevos acuerdos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea, que permitirán importar unidades con ventajas arancelarias. Sin embargo, el contraste es evidente: mientras se mantiene la presión sobre el consumo popular y no se avanzan en alivios significativos para vehículos de gama media o baja —que son los que adquiere la mayoría—, se elimina un tributo que recaía sobre bienes claramente suntuarios.

Las marcas ya tienen listas sus nuevas políticas de precios. Algunas aplicarán rebajas inmediatas y otras esperarán la reglamentación definitiva. En el segmento premium, la francesa DS —del grupo Stellantis— se adelantó y redujo el valor del DS7 E-Tense de USD 90.000 a USD 72.000, una baja del 20%. Importadores del sector anticipan reducciones “lineales” cercanas al 18% en los modelos alcanzados por el gravamen.

Desde Toyota Argentina confirmaron que trasladarán la baja impositiva a los precios de sus modelos afectados, tanto de la marca Toyota como de Lexus. Otras compañías admiten que aplicarán recortes promedio del 12%, aunque reconocen que habrá diferencias según cada producto.

El impacto es aún mayor en modelos importados desde Estados Unidos que estaban gravados tanto por el impuesto interno como por el arancel extrazona del 35%. Con el nuevo esquema, vehículos como Jeep Wrangler, Jeep Grand Cherokee, Ford Bronco o Ford Mustang podrían experimentar una doble reducción si se combinan los beneficios. Chevrolet, que había frenado el ingreso del Blazer EV por su elevado costo final, ahora evalúa retomar el plan ante un escenario más favorable para ese segmento.

El punto más controvertido es político y distributivo. En un contexto de ajuste, caída del salario real y retracción del mercado interno, la eliminación del impuesto al lujo aparece como una señal clara de prioridades: aliviar la carga fiscal sobre bienes de más de 100 millones de pesos mientras persisten impuestos indirectos que afectan a toda la población, como el IVA, y se mantienen fuertes recortes en otras áreas.

La medida puede dinamizar un nicho del mercado automotor y mejorar márgenes comerciales en el segmento premium, pero difícilmente modifique el panorama general de un sector golpeado por la pérdida de poder adquisitivo. En definitiva, el Gobierno apuesta a estimular la franja más alta del consumo en medio de una economía donde la mayoría enfrenta cada vez mayores restricciones para acceder incluso a los vehículos más básicos.