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abril 20, 2026

F-16 para la foto: Milei inaugura cazas de 40 años en medio del ajuste

El gobierno de Javier Milei presentó hoy, en el Área Material Río Cuarto (Córdoba), los primeros seis aviones de combate F-16 comprados a Dinamarca, en el marco del programa “Peace Condor”. Se trata del primer lote de una compra total de 24 aeronaves, por un monto de 301,2 millones de dólares más unos 44.694 millones de pesos en infraestructura asociada, a pagar y ejecutar entre 2024 y 2027.

Mientras el presidente habla de “hito histórico” y “recuperación de la capacidad supersónica”, el contexto es otro: recortes fuertes en salud, educación y programas sociales, protestas en hospitales y universidades, caída del gasto público real y más plata para áreas sensibles como inteligencia.

La pregunta obvia es si estos F-16 son una prioridad estratégica… o un gesto político y geopolítico carísimo, en un país donde lo básico está en emergencia.

Un acto “histórico” con aviones de los años 80

Los seis F-16 que llegaron ayer al país son ex aviones de la Real Fuerza Aérea de Dinamarca. Son F-16AM/BM Block 15 con modernización MLU (Mid-Life Update), con casi 40 años de uso acumulado, aunque con aviónica y sistemas actualizados para operar armamento moderno guiado.

El esquema general es este:
– 24 aviones en total (16 monoplazas F-16AM y 8 biplazas F-16BM).
– Primer lote de 6 unidades que ya están en Argentina; el resto llegará de manera escalonada hasta 2028.

Los F-16 reemplazan una capacidad que la Fuerza Aérea perdió en 2015, cuando se retiraron los Mirage III/Dagger/Finger y el país quedó sin cazas supersónicos. Desde entonces, la defensa aérea se sostuvo a duras penas con A-4AR subsonicos envejecidos.

Desde el punto de vista militar, nadie discute que tener un sistema de armas moderno es mejor que no tener nada. El problema es el paquete completo:
– Son plataformas viejas, con vida útil limitada.
– Requieren una cadena logística cara y totalmente dependiente de Estados Unidos.
– Se pagan en dólares, con un Estado que al mismo tiempo recorta otros rubros y redefine el FONDEF para usarlo incluso en gastos corrientes, debilitando el esquema de reequipamiento a largo plazo.

301 millones de dólares en cazas, recortes en salud, educación y ciencia

La operación con Dinamarca cerró por 301,2 millones de dólares, a pagar en cinco cuotas anuales, más obras de infraestructura por al menos 44.694 millones de pesos en bases como Tandil y Río Cuarto. Es una de las compras militares más grandes de las últimas décadas.

Todo esto se da en paralelo a:

– Un ajuste del gasto público nacional del orden del 30-32 % real respecto a 2023, con el recorte concentrado en salud, educación, ciencia y obra pública.
– Informes que muestran desfinanciamiento en programas educativos y caída de recursos para universidades, mientras docentes y estudiantes se movilizan por presupuesto.
– Denuncias de hospitales públicos en crisis y protestas por falta de fondos y congelamiento de partidas clave.
– Un fuerte incremento del presupuesto de la SIDE, que crece porcentualmente por encima de muchas áreas sociales y recibe ampliaciones extra por DNU.

En números gruesos, el país está recortando medicamentos, programas educativos, becas y obra pública, mientras destina cientos de millones de dólares a incorporar 24 aviones de cuarta generación que, en el mejor de los casos, podrán operar un par de décadas más.

La cuestión no es sólo contable: es política. El mensaje es que hay plata para armamento caro y alineamiento estratégico con Washington, pero no para garantizar derechos básicos en salud, educación y cuidado social.

Geopolítica, dependencia y soberanía en el aire… y en el piso

La elección del F-16 no fue neutra. Supuso descartar otras opciones, como el JF-17 chino-pakistaní, con el argumento oficial de acceder a un sistema probado de la OTAN y “reinsertarse” en el esquema de seguridad occidental en el Atlántico Sur.

Eso implica:

– Alineamiento más estrecho con la agenda de Estados Unidos, que hace años buscaba frenar la entrada de cazas chinos en la región.
– Dependencia total de repuestos, armamento y habilitaciones de exportación norteamericanas para mantener los F-16 operativos.
– Un diseño de defensa que prioriza el gesto geopolítico por sobre el desarrollo de capacidades industriales locales, ya que el FONDEF se reconfigura y pierde su rol original de motor de la industria de defensa nacional.

Mientras tanto, en el territorio real donde vive la gente, la “soberanía” se juega en otras cosas:
– Si hay o no medicamentos en los hospitales.
– Si las escuelas y universidades pueden seguir funcionando.
– Si las provincias reciben fondos para transporte, energía, comedores y políticas básicas.

En ese contexto, el acto de hoy en Río Cuarto luce más como un gran escenario para un relato épico de poder aéreo que como una política de defensa integral y coherente con las necesidades sociales del país.

La Argentina recupera cazas supersónicos, sí. Pero la sensación es que, otra vez, la foto del presidente al pie del avión pesa más que la discusión honesta sobre para qué, a qué costo y con qué prioridades.