Esa confesion fue sin presión en programas de television hace un año, por lo que el argumento de D´alessandro no es fiel a la realidad.
La defensa del exfuncionario Diego Spagnuolo volvió a cambiar de libreto. Tras un año de silencio, el nuevo abogado, Mauricio D’Alessandro, aseguró que los audios que lo involucran en maniobras de corrupción dentro de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) “son falsos y fueron editados con inteligencia artificial”. La explicación, sin embargo, choca con las declaraciones públicas que el propio Spagnuolo había hecho en 2024, cuando, sin estar presionado ni judicialmente imputado, reconoció en varias entrevistas televisivas los hechos que ahora intenta negar.
En aquel momento, Spagnuolo admitió haber mantenido conversaciones “imprudentes” sobre contrataciones irregulares, y hasta justificó algunos pagos como parte de “una práctica administrativa extendida”. Esa confesión espontánea, registrada y difundida, fue lo que motivó la investigación judicial. Por eso, la nueva línea de defensa resulta poco verosímil: el supuesto montaje con inteligencia artificial no existía cuando el exfuncionario hablaba abiertamente del caso.
A pesar de ello, D’Alessandro insiste en que “el diálogo no existió, la voz no es la de Spagnuolo y todo fue manipulado”. En declaraciones a Radio Con Vos, aseguró que “la causa está en secreto hace cincuenta días” y que “lo único que se conoce es lo que aporta Mauro Federico”. Según su versión, los audios “fueron alterados digitalmente” y no pueden ser considerados prueba válida. “Si son falsos, no son ni un indicio. Es el fruto venenoso de un árbol envenenado”, dijo, repitiendo una cita jurídica tantas veces usada como vaciada de sentido.
El argumento técnico contrasta con los antecedentes: durante meses, Spagnuolo mantuvo silencio bajo la asesoría de otro equipo de abogados, que nunca cuestionó la autenticidad de las grabaciones. Tampoco lo hizo el propio exfuncionario cuando decidió renunciar a la ANDIS, en medio del escándalo. Ahora, D’Alessandro busca reescribir la historia, atribuyendo la evidencia a una supuesta operación de “espionaje ilegal” con intervención del servicio de inteligencia y “potencias extranjeras”.
En paralelo, el exdirector del organismo pidió la nulidad de la causa, que investiga un presunto circuito de coimas entre la ANDIS y la droguería Suizo Argentina. El planteo se apoya en dos frentes: la supuesta ilegalidad de las grabaciones y la existencia de una causa previa archivada por inexistencia de delito. Ambos argumentos ya fueron rechazados por el juez federal Sebastián Casanello, pero ahora deberán ser evaluados por la Sala II de la Cámara Federal porteña, integrada por Roberto Boico y Martín Irurzun.
El cambio abrupto de estrategia, más que un giro jurídico, parece un intento desesperado por limpiar el terreno político. Porque el problema central no son los audios, sino la coherencia: Spagnuolo había hablado, sin coacción, con nombre y apellido. Hoy, su defensa intenta convencer al país de que lo que él mismo dijo fue, en realidad, una creación digital.

